Historias ¿de amor?
¡Ay esos noviazgos! Dos historias. En una, él regala chocolates, ella sonríe. (En la otra, ellos le regalan buses y harina, y él sonríe coqueto). Él se le declara, ella le pide que la visite en casa. (Él pide que lo visiten en casa como a toda novia decente, y ellos llegan al país en aviones superbombarderos y un acorazado de su flota naval). Él le pide la prueba de amor, ella se acuesta con él. (Ellos le piden la prueba de amor, y él deja que instalen sus bases militares en el país). Él la golpea porque la considera “suya”, ella lo denuncia. (Ellos se consideran dueños del país, y él es derrocado, destituido o cambiado por entreguista.) Ella pide separarse, él la mata porque es “mía o de nadie”. (El país pide su expulsión y soberanía, y ellos lo invaden porque tienen “que defender sus intereses nacionales”.) ¡Ay estos noviazgos con abusadores!
Crimea y Nicaragua
Ojo, que lo que pasa en Crimea no nos es ajeno. Rusia, ya lo vimos, no es un país que ande por el mundo buscando cómo hacer beneficencia. Mientras el tío Sam se muestra un poco desinflado (pero imperio al fin y al cabo) el oso ruso envalentonado quiere tomar un segundo aire, y colocarse ventajosamente en este ajedrez geopolítico que quiere jugar en el mundo. Y mientras allá está con tropas, tanques y acorazados en un país que no es el de ellos para defender sus “intereses”, por aquí anda buscando cómo conquistar países con regalitos tontos para instalar sus bases. O sea, allá está en la etapa de los insultos y las patadas, mientras por acá ya pasó de los chocolates y pide la prueba de amor.
Hoyo negro
Hay casos, evidentemente delincuenciales, que cuando llegan a la Policía se pierden como si se los tragara una especie de hoyo negro. ¿Por qué no ha explicado cómo la cocaína se convirtió en talco? ¿Por qué hasta ahora no conocemos una línea del informe policial que prometieron sobre los abusos y torturas cometidos contra pobladores de Nueva Guinea, quienes reclamaban un fraude electoral en noviembre de 2011? ¿Por qué nadie de la Policía ha dicho una palabra sobre los sucesos de #OcupaINSS el 22 de junio del año pasado, cuando grupos civiles de choque afines al partido en el poder vapulearon y robaron masivamente a ancianos y jóvenes, con la complicidad y participación de la misma Policía? ¿Quién asesinó a William Calderón en septiembre pasado? Hay muchos más por qués y ni una sola respuesta.
Doctor Jekyll y mister Hyde
Es que algo raro ocurre con esta Policía, de un tiempo acá. Es una especie de doctor Jekyll y mister Hyde. Un caso extremo de doble personalidad. A veces se muestra como eficiente, presume de profesional, y hasta se le ve dando lecciones a otras policías del mundo sobre el “buen actuar policial” —o sea, el doctor Jekyll de la novela de Robert Louis Stevenson— pero de repente se transforma en esa otra Policía, esa que se colude con los delincuentes para atacar ciudadanos o que se vuelve torpe para resolver crímenes a pesar de toda la evidencia que tiene frente a sus narices. O sea, el oscuro y terrible mister Hyde.
Economía y nuevos empleos
Hombre, sí es evidentemente que hay sectores de la economía que se han dinamizado con la llegada de Daniel Ortega al poder. Por ejemplo, ¿quién puede dudar que el sector “camisetas” haya crecido exponencialmente con esa obsesión de doña Rosario Murillo de uniformar con sus colores a todo el mundo? ¿Quiénes las hacen y cuántos millones se han hecho? Eso no lo sabemos, pero definitivamente las camisetas serigrafiadas están en su mejor época. ¿Nuevos empleos? Claro que sí. Los rotonderos, por ejemplo. Este era un oficio que no se conocía hasta antes de 2007, y si no me equivoco es un aporte nica al mundo laboral.
Venezuela
Creer que el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela se caería con una jornada de protestas es tan iluso como suponer que Maduro ya sofocó y se impuso a la protesta. La represión militar, el encarcelamiento, las golpizas y los asesinatos podrán despejar las vías durante un tiempo, pero dejarán a más ciudadanos furiosos contra el régimen, a ciudadanos fogueados en la lucha callejera, que pronto estarán ahí, cobrando las facturas. Es inevitable. Esta historia ya la vivimos nosotros y cien países más. Maduro está fabricando a quienes tarde o temprano lo sacarán del poder, por las buenas o por las malas.
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