El 17 de enero del año pasado, el embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, fue destituido por su gobierno por haber criticado al régimen dictatorial de Venezuela en una reunión del Consejo Permanente de dicho organismo interamericano.
La justificación que se dio a la destitución de Cochez, fue que había actuado como representante de la oposición venezolana, no de Panamá.
Pero ahora el gobierno panameño ha ofrecido su asiento en la OEA a una dirigente opositora de Venezuela, la diputada María Corina Machado, a fin de que denuncie en una reunión del Consejo Permanente de dicho organismo, programada para mañana viernes 21 de marzo, la represión que sufre el pueblo venezolano.
Al día siguiente que Panamá dio a conocer esta decisión, el régimen de Venezuela ordenó abrir una investigación contra la diputada Machado, bajo la acusación de responsabilidad por las muertes y daños materiales que han ocurrido durante las protestas de los estudiantes y el pueblo venezolano contra la dictadura chavista. Sin embargo, la líder opositora pudo salir de Venezuela y viajar a Estados Unidos, para aprovechar la solidaria invitación panameña y tratar de exponer en la OEA la realidad de la situación imperante en Venezuela.
“Panamá sufrió una dictadura y por eso insistimos en que se respete la libertad y los derechos humanos en Venezuela”, expresó el embajador panameño en la OEA, Arturo Vallarino, al anunciar el ofrecimiento solidario de su país a la oposición venezolana. Y agregó que “Somos un país bolivariano y queremos que se cumpla el sueño de libertad de Simón Bolívar”.
Esta apreciable muestra de respaldo del gobierno de Panamá a la esforzada lucha del pueblo democrático de Venezuela contra la dictadura chavista, es también un acto de reciprocidad y de justicia histórica. En el año de 1989, Venezuela —que en ese entonces todavía era un país democrático— cedió su asiento en la OEA a un representante de la oposición panameña que luchaba contra la dictadura del general Manuel Antonio Noriega.
Tampoco se puede olvidar que el 22 de junio de 1979, el entonces representante del FSLN en el exterior de Nicaragua, Miguel D´Escoto Brockmann, utilizó el asiento de Panamá en la misma OEA para denunciar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
No es del todo seguro que la diputada opositora venezolana, María Corina Machado, pueda hablar en la reunión de mañana del Consejo Permanente de la OEA. El punto debe ser incluido en la agenda antes de comenzar el debate y lo más probable es que sea rechazado por la representación oficial de Venezuela y los gobiernos compinches de la dictadura venezolana. Y es muy difícil que los timoratos gobiernos democráticos de la región respalden la iniciativa panameña.
Sin embargo, con este gesto meritorio al menos Panamá habrá salvado el honor democrático de América Latina y le da aliento al heroico pueblo venezolano para seguir luchando hasta alcanzar su merecida victoria.
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