Gloria Picón Duarte
Son casi las 10:00 de la mañana. Una mujer “treintona”, morena, alta, fortachona, de cabellera larga y rizada, suena las palmas de las manos y acto seguido con voz fuerte dice: “Apúrense mis muchachitos, el (mercado) Iván Montenegro es el último en llegar, vamos pasen adelante, se me anotan”.
La del “Iván” se une a siete delegaciones más de los mercados de Managua que se han reunido en el auditorio del de Mayoreo, para hablar con cinco diputados sobre el quehacer legislativo y de leyes que favorecen a las mujeres.
La mayoría de los presentes en el auditorio son mujeres y entre quienes presiden la actividad están la diputada Melba Sánchez, comerciante del Oriental y ella luce muy orgullosa su delantal de encajes en esa actividad.
Otra de las presentes es la diputada Alyeris Arias, quien también tiene un tramo en el de Mayoreo pero, a diferencia de Sánchez, no porta delantal sino que se muestra con un look ejecutivo.
También las acompañan la diputada Johana Luna Lira, a la que poco se le conoce la voz en el parlamento, y el diputado Carlos Emilio López, quien hace una exposición sobre la Ley Contra la Violencia Hacia las Mujeres, la 779. Luego se les une la diputada María Eugenia Sequeira, segunda vicepresidenta de la junta directiva de la Asamblea.
Los participantes escuchan con atención cuando se les explica el funcionamiento de la Asamblea y sobre participación ciudadana, pero cuando llega el momento de hablar de la 779 los murmullos levantan ruido. Una mujer da las gracias por la aprobación de dicha ley, hombres y mujeres a su alrededor empiezan a decir que esta es una ley contra los hombres. Luego Sonia Betanco le dice a los diputados que hay que flexibilizar la ley porque “hay hombres sumisos en su matrimonio”. A su alrededor varios asienten: “Así es, así es”.
Eduardo Rostrán pide la palabra. Dos grandes lágrimas le recorren el rostro mientras cuenta que su exmujer lo dejó en la calle y con dos de sus hijos. “No me probó nada, no he sido malvado”, dice el hombre llorando.
Los comerciantes que están al lado de Rostrán aprueban el testimonio y entre murmullos dicen: “Hay mujeres bandidas que se aprovechan”. El diputado López trata de explicar las bondades de la Ley 779, pero los comerciantes, varones y mujeres, no quedan convencidos y se burlan cuando el diputado dice que no le pueden gritar a la mujer.
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