Pedro J. Chamorro B.

Ometepe: un Oasis de Paz

Fue ya hace casi 21 años, el 4 de abril de 1993, día en que bauticé a la Isla de Ometepe como “un oasis de paz” en aquel extraordinario suplemento de LA PRENSA, que en sus 24 páginas a color contenía una exhortativa irresistible a visitar esta paradisíaca isla de volcanes gemelos en forma de ocho, enclavada como un centinela en nuestra Mar Dulce.

 

Aquel suplemento en efecto cambió el destino de Ometepe, ya la mayoría de prominentes empresarios pensaban entonces que en la ganadería y en la agricultura estaba la riqueza de Ometepe. Luego comenzaron a reforestar sus tierras y a convertir sus casas en rústicos y acogedores hoteles, que poco a poco, gracias a la creciente demanda de los turistas se fueron transformando en lo que son ahora.

 

Para la historia, el último párrafo de la principal nota periodística escrita bajo el título: “Ometepe: un oasis de paz”, dice así: “En resumen, en medio de su pobreza y su belleza, Ometepe es para Nicaragua como un oasis de paz, un lugar de cristalinos cielos donde se aprecia hasta la última constelación estelar, un lugar donde la guerra y los conflictos sociales jamás tuvieron el impacto que tuvieron en el territorio nacional; un lugar que en belleza natural no se queda atrás de las famosas islas de Hawai. Ometepe tiene un parecido extraordinario con la famosa isla de Maui, formada también en tiempos prehistóricos, por dos bellos volcanes, solo que Ometepe nació en la Mar Dulce, donde el agua se puede tomar y no produce ardor en los ojos”.

 

Ometepe fue refugio y el destino sagrado de las civilizaciones precolombinas los Chorotegas y los Nahuas que poblaron Nicaragua hacia el año 900 aC, en un largo éxodo que emprendieron huyendo de sus tierras al ser conquistados por los guerreros Olmecas y se dirigieron hacia el sur, siguiendo la profecía del Alfaquí que reza: “Ustedes tendrán que emigrar de la tierra que les vio nacer hasta llegar a un lugar que tiene por vista una agua cerrada (lago) y un Ometepetl (dos cerros)”.

 

Pero también Ometepe fue refugio de miles de nicaragüenses que huyeron a la isla buscando la paz y la seguridad en los dos conflictos armados más recientes que han tenido lugar en Nicaragua: durante la revolución sandinista contra Somoza y durante la cruenta guerra civil de los ochenta de la Resistencia Nicaragüense contra el régimen sandinista.

 

De allí su bien merecido título del “Oasis de Paz”, que se deriva no solo de sus bellezas naturales incomparables y variadas en un territorio de apenas 276 kilómetros cuadrados, donde hay extraordinarias playas de arena blanquecina, bosques vírgenes en la cumbre del volcán Maderas, un cono de perfecta simetría el imponente volcán Concepción, dos lagunas, arroyos de cristalinas aguas, un ojo de agua y una acogedora población con el visitante de tierras lejanas.

 

Es el Oasis de Paz porque en Ometepe jamás se disparó un tiro entre hermanos nicaragüenses en los conflictos bélicos, a excepción cuando el espanto de “Chico Largo” les salió en una noche de luna llena a un grupo de milicianos del batallón 2552 quienes bajo el mando del oficial Colber, practicaban en 1981 en la finca de don Emilio (Rivera) Moreno uno de los dos agentes de Chico Largo en la idílica laguna mejor conocida como “Charco Verde” y estos vaciaron sus magazines en la laguna antes de salir del lugar espantados, no sin antes pedirle al cura de Moyogalpa que exorcizara la laguna para acabar con Chico Largo, ya que las balas no habían tenido efecto en el espanto.

 

Ometepe es realmente “única y original”, como reza actualmente el eslogan de marca país del Intur, tiene cultura, historia, exuberante naturaleza, playa, montaña, fauna y sobre todo una abrumante e inigualable presencia paisajística.

 

Quizás el ejemplo más dramático de cómo ha cambiado la isla desde entonces es el caso del Hotel Villa Paraíso, que en 1993 el doctor Carlos Flores y su esposa austríaca Sonia Kofler, estaban construyendo en un lugar despoblado de árboles frente a playa Santo Domingo. En aquel pequeño hotel de nueve habitaciones desolado, sin agua corriente y que para llegar había que recorrer una carretera infernal, fincaron sus esperanzas y apostaron al futuro.

 

Como ellos, muchos ometepinos pensaron entonces, después de aquel suplemento motivador, que sus fincas tenían más vocación turística que agrícola y ganadera y en efecto, el tiempo se encargó de demostrar que tenían toda la razón. El autor es diputado de la Alianza PLI y Presidente de la Comisión de Turismo de la asamblea nacional.

 

 

 

 

 

 

Editorial Ometepe paz archivo

COMENTARIOS

  1. mochilero
    Hace 12 años

    Bebe: Te tumbaste la cerca. Ojala que, los turberos de Bosawas nunca pisen esa tierra.

  2. Prefiero Libertad, Progreso y Democracia
    Hace 12 años

    Podras estar en el Eden, en el paraiso terrenal, en el paisaje mas bello del planeta, pero,…… Si tenes hambre (de alimentos, de institucionalidad, de democracia,..) Por mas que estes en Ometepe, estaras siempre en el Infierno de los Pobres de Reinaldo Antonio Tefel. Parecieras tonto, tratando de justificar lo injustificable. No podes comer hamburguesas gratis en MacDonald, con una cadena atada a tus pies y un panuelo en la boca para callar tus protestas. Eso no es un oasis de paz.

  3. Carla Chamorro
    Hace 12 años

    Aunque probablemente no me publiquen esto pero lo escribo. Se ve que en La Prensa te cuidan como a un bebe.
    Desde la primera a la ultima vez que estuve en Ometepe esta a pasado a ser un centro de mochileros con hostales baratos de mala comida. Arruinaron la originalidad local que existia. Aun no entiendo cual es la idea de promover un turismo que destruye nuestra bella isla, es una pena. Si hablas con cualquier Italiano, estan hartos del motete de turistas y tu los quieres?

  4. bonita
    Hace 12 años

    La verdad que hay lectores que no filtran . Pedro no ha tratado de justificar algo que ni siquiera se ha mencionado en el articulo. La problematica social y politca no se refleja en ningun parrafo del escrito, esta centrada exclusivamente en lo paradisiaco y la belleza natural de la isla Lo que yo puedo apreciar es un orgullo de ser un ciudadano de un pais dotado de tal naturaleza. Mas bien me parece un educado agente turistico haciendo marketing en lo que no veo nada de pecaminoso.

  5. Hace 12 años

    ellos laboran en la gRAN Sultana, son en mi concepto, gente que no llegan a emborracharse o hacer escandolos en esa, ahora que si este Oasis ded Paz contrasta con los problemas que el pais atravieza, y que ese Oasis no va atraer solucion a esos, yo diria que esas dos cosas no pertenecen en la misma liga y la una no tiene nada que ver con la otra, a menos que nosotros, por nuestra decision personal, y porque nos da la regalada gana; lo querramos hacer aparecer como tal.

  6. Hace 12 años

    Lugares turisticos como la Isla y no restringidos como los los desarrollos turisticos de los Pellas, obviamente estan abierto a toda clase de visitantes, mochi o no, estos traen negocio a la isla, quizas no sean los mas deseables del mundo, en algunos casos, pero en lugares como la Isla, en donde estos indeseables, realmente no llegan a destruir la naturaleza de la misma, sino a pernoctar por unos cuantos deias e irse de Nuevo hacia Granada, con material para hacer sus collares y pulseras que

  7. franz
    Hace 12 años

    Que lastima que los diputados de la llamada opsicion no les interese la realidad que se vive en Nicaragua. Queda demostrado con este muy elocuente articulo que lo que les interesa es como acomodarse y seguir recogiendo migajas del dictador. Asepto que como miembro de la comision de turismo este interesado en su promocion pero la verdad es que el turismo seguira llenando los bolsillos del dictador y sus compinches los pobres seguiran siendo mas pobres. Se necesita un cambio de govierno y politico

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