Mario Guevara S.
A Bianca Jagger le preocupa la situación de Nicaragua. Le inquietan las reformas que ha sufrido la Constitución Política de nuestro país, teme que el Estado de derecho está siendo amenazado. Le aflige la situación de la mujer, sobre todo la violencia y la impunidad institucionalizada que ellas viven.
Pero lo que definitivamente le angustia es la destrucción del medioambiente que se avizora con la devastación de la biosfera de Bosawas y la construcción de un Canal Interoceánico, que según ella, podría dar pie a un estallido social.
“El presidente (Daniel Ortega) tiene la determinación de construir el Gran Canal, lo que constituiría un crimen medioambiental, que bajo ningún punto de vista se debería permitir. Espero que los nicaragüenses lo pensemos muy bien, que no nos dejemos engañar con las promesas de que el Canal será una oportunidad de desarrollo para el país, que traerá cambios beneficiosos y que será una fuente de trabajo. Obviamente traerá cambios, pero cambios muy perniciosos, porque la construcción del Canal va a destruir nuestro lago, porque va a destruir nuestros recursos naturales, porque va a destruir nuestras reservas y esto bajo ningún punto de vista lo debemos permitir”, subraya la defensora de derechos humanos.
“Es preocupante que muchos países que han apoyado a Nicaragua por muchos años, que han apoyado en proyectos medioambientales, de sustentabilidad estén dejando de ayudar a nuestro país. Es preocupante que sedes diplomáticas y representaciones internacionales estén huyendo de Nicaragua, ¿por qué? ¿por qué razón? ¿qué es lo que está ocurriendo en Nicaragua, a qué países y grupos empresariales se quiere favorecer?”, se preguntó.
¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua?
Estoy muy preocupada por varios aspectos. Me preocupa la situación de la mujer en Nicaragua. Me preocupa también la situación de los mayangnas, de las comunidades indígenas que habitan la Reserva de la biosfera Bosawas. Además por muchas cosas que se han dado en el país, los cambios en la Constitución Política de Nicaragua, que me hacen pensar que el Estado de derecho está siendo amenazado.
¿Según su punto de vista, qué se debe hacer por Bosawas, donde cien familias de colonos que se instalaron ilegalmente en el territorio ya han deforestado cerca de mil hectáreas de bosque?
Lo que está ocurriendo en Bosawas no lo debería permitir el Gobierno. El Gobierno debería de haber declarado un estado de emergencia, debería darle respuesta a los mayangnas. Las noticias que ustedes han publicado recientemente son muy alarmantes: podríamos ver en dos años destruido nuestro gran patrimonio, que es la reserva de la biosfera Bosawas. El Gobierno y sus instituciones deberían tomar medidas drásticas y efectivas, necesitan jugar un papel con mayor liderazgo para establecer el orden en la zona, y ponerle freno a las invasiones ilegales que se dan en los territorios indígenas.
«NO HAY TIEMPO DE ECHARSE ATRÁS»
¿Cuál es su opinión sobre las reformas constitucionales aprobadas recientemente en la Asamblea Nacional?
Creo que ya no hay tiempo de echarse atrás en los cambios que ha sufrido la Constitución. Nosotros que vivimos bajo la dictadura de los Somoza, deberíamos estar conscientes de lo que estos cambios pueden significar. Salí de Nicaragua a estudiar Ciencias Políticas porque quería tener una formación sólida para poder luchar contra los regímenes autoritarios. Ya tenía esa preocupación. Cuando a un presidente se le permite ser reelegido de por vida, se corre el riesgo de que esto se convierta en el preámbulo de una dictadura. Estoy segura que ningún nicaragüense quiere que se repita ese triste capítulo de nuestra historia.
Mucha gente dirá que es una posición cómoda venir y criticar cuando usted no vive en Nicaragua…
“Soy defensora de los derechos humanos, aquí y en todo el mundo. Mi Fundación Bianca Jagger para la Defensa de los Derechos Humanos se preocupa de lo que está ocurriendo en el mundo, pero estoy muy pendiente de lo que está ocurriendo en Nicaragua, por tal razón no se me podría acusar de ser una persona indiferente a lo que sucede en Nicaragua. He estado siempre presente en los momentos de mayor crisis en el país y me he preocupado por movilizar y traer ayuda a Nicaragua. He realizado campañas sobre diferentes temas, como son los derechos de la mujer y la necesidad que se le ponga fin no solo a la violencia, y a la cultura de la impunidad y que se lleve a la justicia a los culpables que cometen crímenes en contra de las mujeres.
Las estadísticas de muertes de mujeres en Nicaragua son alarmantes. ¿Será parte del informe de la fundación que usted dirige una radiografía de la situación de violencia que viven las nicaragüenses?
Estas violaciones contra los derechos de la mujer se cometen en todas partes del mundo, pero en Nicaragua es aún peor, por la impunidad y por el hecho de que la violencia contra la mujer es aceptada como normal. Pienso que el Gobierno podría hacer mucho más. Pienso que en la cultura de nuestro país prevalece la violencia. En todos los informes sobre derechos humanos se constata cómo muchas de las mujeres nicaragüenses viven aún bajo una situación de amenaza permanente. El Gobierno no está haciendo lo suficiente para proteger a las mujeres y ponerle fin a la impunidad”.
REPORTES CIERTOS Y ALARMANTES
El reciente informe sobre derechos humanos, emitido por el Departamento de Estado de Estados Unidos, destaca la dura situación que se vive en Nicaragua, especialmente la concentración del poder político en un solo partido y con un ejecutivo más autoritario. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Hay muchos reportes en el informe del Departamento de Estado que son ciertos y alarmantes. Siento que no nos estamos dando cuenta, que no visualizamos el peligro que conlleva la concentración de poder. Si bien es cierto que en Nicaragua no hay prisioneros políticos, no hay asesinatos como en tiempos de la dictadura de Somoza, pero por el rumbo que está tomando el país, podría ser fácil llegar a esa era tenebrosa que tuvimos en el pasado. Como nicaragüense, pienso que la coyuntura actual nos exige alzar nuestra voz y exigir que se respete el Estado de derecho y la libertad. Es cierto que la información que recibe el pueblo de los medios independientes es escasa, pero tenemos que ponerle más atención a esa poca información que recibimos para darnos cuenta de la realidad del país. El hecho que existan tan pocos medios independientes es para mí, profundamente inquietante. Debemos fortalecer y apoyar a los medios independientes.
¿Cómo ve a Nicaragua en materia de derechos humanos en unos cinco años?
Uno nunca puede prever el futuro de un país. Recuerdo cuando salí de Nicaragua siendo una adolescente para estudiar Ciencias Políticas en París, llevaba una gran tristeza porque pensaba que nunca podríamos deshacernos de los Somoza y al final ocurrió. Ahora, vemos en Nicaragua mucha gente hasta cierto punto indiferente ante lo que está ocurriendo: los cambios en la Constitución, la restricción de nuestras libertades, cómo el poder se está concentrando ( ) Pero todo esto no parece suficiente para poder causar una reacción del pueblo. Pienso que el gobierno de Nicaragua y el comandante Ortega cometen un error profundo al estar apoyando la construcción del Canal. El terremoto y la corrupción que se generó fue lo que motivó al pueblo de Nicaragua a rebelarse y luchar por un cambio. Pienso que el Canal podría ser el catalizador de un cambio en el pueblo, cuando se den cuenta de las consecuencias nefastas de la construcción del Canal.
Uno nunca sabe en el futuro, los gobiernos nunca deben de creer que, porque el pueblo parece estar adormecido e indiferente, así será siempre. Alguna acción del Gobierno, mal calculada, puede provocar una reacción diferente.
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