José Adán Aguerri
Hace 105 años, en 1909 exactamente, fue que nació la primera celebración de la mujer por el partido socialista de Estados Unidos como una celebración nacional.
En 1910 es que ya la Internacional Socialista, en Dinamarca, hace posible que esta celebración se vuelva internacional y es a partir de ese año que se suman otros 17 países a esta conmemoración.
Hago esta referencia histórica para indicar que el origen de esa celebración fue la demanda que había, desde inicios del siglo pasado, por los derechos de la mujer, demanda que buscaba que las mujeres en el mundo pudieran votar, demanda que buscaba que las mujeres que trabajaban, que en ese entonces eran minoría, pudieran tener los derechos suficientes para asegurar buenas condiciones laborales y de seguridad.
Desde entonces esa demanda, esa lucha por los derechos de la mujer continúa de manera permanente y todavía con pocos resultados.
No fue sino hasta 67 años después, en 1977, que las Naciones Unidas oficializaron cada 8 de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Estamos apenas llegando a 37 años de que el Día Internacional de la Mujer es una realidad.
En Cosep creemos que a la mujer hay que celebrarla todos los días. Y lo que tiene que ser cada 8 de marzo es un día especial de reflexión, un día que nos permita evaluar qué está pasando con la realidad que enfrentan las mujeres en todos los campos y sobre esa realidad plantearnos compromisos para el país y la región.
¿Y cuál es esa realidad hoy?
A pesar de que hoy las mujeres son mayoría en varios países de la región, su realidad no ha cambiado mucho a pesar del tiempo. Estadísticas centroamericanas muestran que en algunos de nuestros países solo una quinta parte de las propiedades son de mujeres; que menos del diez por ciento de la superficie de tierra para el cultivo está en manos de mujeres productoras; que más del sesenta por ciento de las mujeres que tienen edades entre los 15 y 24 años nunca han asistido a un plantel educativo.
Datos del Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe de la Cepal indican que cinco de cada diez mujeres están fuera del mercado laboral y que el desempleo femenino es superior al desempleo de los hombres en casi dos puntos, 7.8 por ciento vs 5.9 por ciento.
Lo que es más grave aún es que la violencia contra la mujer sigue siendo una realidad que debemos combatir y detener con hechos, pero ya no mañana. En el año 2013, 748 mujeres murieron en forma violenta en Guatemala, 636 en Honduras, 175 en El Salvador, 73 en Nicaragua y 14 en Costa Rica, según cifras hasta octubre. Al menos un total de 1646 mujeres perdieron su vida el año pasado.
Debemos responder a estas realidades involucrándonos.
Desde el sector gremial estamos convencidos que tenemos que involucrar a más mujeres en nuestras organizaciones. Cosep fue la primera organización gremial de América en tener una política de género. La semana pasada la Secretaría de Integración Económica de Centroamérica dio a conocer su política de género para la región. Son esfuerzos positivos pero su consolidación depende de la participación decidida de las propias mujeres en estos espacios que se abren.
Invitamos a las mujeres empresarias a que se sumen a Cosep a través de sus 21 organizaciones, a la Red de Empresarias de Nicaragua, a Voces Vitales. Con su participación, con sus capacidades, con su visión y compromiso podremos responder mejor a esas realidades que siguen hoy estando presentes en nuestro entorno.
En Cosep continuaremos comprometidos con nuestro trabajo para que cada 8 de marzo la mujer empresaria, la mujer trabajadora, la mujer sindicalizada, la mujer Pyme, la mujer nicaragüense, la mujer centroamericana pueda celebrar este día con más derechos, con más oportunidades, con más participación, inclusión e igualdad. El autor es presidente del Cosep
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