Homenaje a Rubén Darío y Pablo Neruda
Desde aquí, el verde que amo.
Adentro, innegable melancolía.
“Cuerpo sano en mente sana”es el sabio decir.
¿Acaso la manzana de Eva?
¿La incierta luz del Paraíso?
Quisiera encontrar el enigma.
¿Por qué la falta de sosiego?
¿La tristeza no buscada?
Si el ruiseñor siempre canta
¿Por qué no basta su trino?
Poeta, lo sabías y fuiste Grande
y moriste dolorido mas glorioso
por “ciego de ensueño y loco de armonía”.
Gracias, pues una chispa de tu fuego
de amor y dolor, la comparto.
Soy aquella innominada
que también sabe de risa y llanto.
Soy pequeña y grande por humana.
El, energía universal
es el sol que vivifica.
El otro Poeta, trémulo, intuitivo
señala nueva ruta poética
integrando verbo y amor
cuando canta en verso enamorado:
“La noche está estrellada
y tiritan, azules, los astros a lo lejos”.
Managua, agosto, 2012 enero 2013
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B