Cuando nos enfrentamos a un brócoli probablemente pensamos “vaya, qué aburrido alimento”. La indiferencia ante este señor de color verde se debe a dos cosas. Primero porque por sí solo puede que no tenga un sabor explosivo, segundo por la poca creatividad al cocinarlo, dice el chef Ernest Dávila.
“Al menos en la cocina internacional se le tiene gran consideración para las recetas gourmet. En la cocina cotidiana puede tener un gran valor al preparar una crema de brócoli. Básicamente se cuece el brócoli picado y se licua con una cebolla. En vez de licuar con agua, se utiliza un caldo de pollo. Todo se deposita en un recipiente y se le agrega la leche o crema, sal al gusto, un toque de aceite de oliva. Deje en el fuego como cinco minutos. “Es ideal y una opción más para el tiempo de Cuaresma”, dijo Dávila.
La revista culinaria Cooking Light aconseja utilizar el brócoli como parte protagónica en las ensaladas. Se combina con trozos de queso seco, uvas, queso amarillo rallado, crouton (pan tostado). Se baña con vino rojo y aceite de oliva. ¿Suena rico y se ve fácil, verdad?
Y en las fiestas donde hay entradas para picar se puede hacer un dip de brócoli. El chef señala que es como preparar un puré. Ya cocidas las flores del brócoli (al vapor). En una taza se mezcla con queso, crema, leche, picante al gusto, queso mozzarella. Todo picado o rallado. La revista Fine Cooking aconseja comerlo helado o caliente, como dip o como pasta.
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