Aún cuando las gradas del estadio de Granada suelen estar vacías, los pocos aficionados que asisten a los juegos, viven el beisbol con una gran pasión. Hay momentos incluso en los cuales se vuelven hostiles. Mark Minicozzi lo vivió así.
“Cuando te estén molestando mucho deciles: no jodan, puta”, fue el consejo que en tono de broma, le dio Eddy Talavera un día. Minicozzi empezó a usarlo y un día se lo dijo a un árbitro de home que lo ponchó con un lanzamiento malo.
Talavera no recuerda el nombre del árbitro pero presume que fue Luis González, porque Minicozzi terminó expulsado. Sin embargo, lo esencial es que su paso por Nicaragua ha resultado valioso en su pretensión de llegar a las Mayores.
TRUENA EN EL SPRING
Minicozzi necesitaba unos turnos para mantenerse en acción y su estadía en el Oriental de Granada le dio esa oportunidad, lo mismo que sus años en las Ligas Independientes. Ahora está en el spring training con los Gigantes e iniciará en AAA.
Minicozzi, sin incluir los juegos de ayer, batea para .556 en la primavera, con un jonrón entre sus cinco hits en nueve turnos. Tiene .889 de slugging y .667 sobre las bases. Irá al Fresno en AAA, pero toda su historia es realmente sorprendente.
UNA GRAN CASUALIDAD
Sobreviviente a cirugías en la rodilla, espalda, muñeca y codo (Tommy John), Mark, de 31 años, fue inicialmente seleccionado por los Gigantes en el draft del 2005, pero tantas lesiones lo sacaron del juego y empezó a jugar donde fuera posible.
En mayo de 2012, supo que el club AA de los Gigantes, Richmond, jugaba en Reading a 35 millas de su casa y decidió ir a saludar a viejos conocidos como el mentor del club, Dave Machemer, y Shane Turner, el encargado de desarrollo.
Minicozzi hizo la visita y mencionó que en el año previo había bateado .328 con 15 jonrones en 86 juegos con el Worcester. Los números no parecieron importarle mucho a Machemer, quien sin embargo, lo invitó a batear al día siguiente.
“Después de verlo hacer dos o tres swings, el coach de bateo del Richmond, Ken Joyce, murmuró 'guao, puede batear' y los Gigantes diseñaron un contrato para él. Fue a Clase A y tras 15 juegos, se unió al Richmond, donde bateó .284, con 8 jonrones y 45 empujadas en 81 partidos”, escribe Chris Haft de MLB.com
El año pasado, Minicozzi resumió .309 con diez jonrones y 66 remolques en AA y se ha ganado una invitación fuera de roster al spring training de las Grandes Ligas. Y como Joyce lo indicó, puede batear. El sueño se ha vuelto posible.
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