Gilberto Rodolfo Rodríguez ha estrenado varios discos con temas amorosos. LA PRENSA/G.FLORES

Melodías entre pincel

Gilberto Rodolfo Rodríguez canta, pinta y escribe a la vida en sus proyectos artísticos que tratan de la familia, la pobreza, las mujeres, entre otros temas.

Gilberto Rodolfo Rodríguez mezcla la música, la poesía y la pintura. Su nombre artístico es “Gilro” y hace 40 años inició experimentando en el arte. Su aprendizaje se desbordó en los años setenta en la Escuela de Bellas Artes.

Para él, la pintura, la música y la literatura “están armónicamente integradas, es una obra compacta que se expresa fonéticamente”, expresa.

De los motivos que trata en sus creaciones están: la familia, la sociedad, la pobreza, la mujeres y el paisaje cuyo sentido toma colorido en sus cuadros.

BALADAS PARA LOS POLICÍAS

Además de combinar estas disciplinas artísticas es capitán de la Policía Nacional, oficio que le ha permitido conocer mejor cómo viven los agentes del orden y lo ha llevado a componer baladas musicales para los policías al igual que cantos amorosos.

Su repertorio musical contempla: Baladas de Gilro del cual se desprenden 14 canciones de amor. También en su fase como literario presenta, Bajo la rama del caimito, un nuevo libro de poemas que contiene ilustraciones cósmicas.

De su música explica que “opta por el ritmo clásico, contemporáneo pero moderno, sin caer en la imitación, más bien, portando originalidad.

«QUÍMICA ESENCIALISTA»

De su experiencia como creador dice que la distribuye de varias formas. “Si me aburro de pintar, tomo la guitarra o el piano para componer música y cantar, lo que significa un descanso, y a la larga un esparcimiento productivo”.

Para Rodríguez estos tres componentes es lo que se “podría llamar una química esencialista entre lo pictórico y lo melódico”.

También enfatiza que en lo musical se remite a “la esencia de la vida, al amor genuino y auténtico, para el cuerpo y el alma; el amor entre el hombre y la mujer visto y valorado desde una posición esencialista”. Resalta que opta por el ritmo clásico, contemporáneo pero moderno, sin caer en la imitación, más bien, portando originalidad.

Los ejemplares de pintura que posee van más allá de lo común, pues él anda en busca de la esencialidad del arte pictórico. Asimismo afirma que el literato “es de la misma forma músico y pintor cuando expresa con claridad energía y belleza, una alegoría, una metáfora, o describe con un sentido figurado un paisaje un retablo o un personaje”.

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