Los secretos de este sector visionario que influye en nuestros gustos a la hora de vestir o de embellecernos se perciben sobre la pasarela y se descubren con más intensidad en el “backstage”, el lugar donde los modelos se convierten realmente en modelos.
Cuando todo acaba las decenas de lacas, pinceles y brochas que descansan sobre las mesas, se guardan para la próxima temporada, aunque estos materiales se cambian casi siempre por aquello de que la moda siempre supone renovarse o morir.
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Por ejemplo, en la recién edición de Madrid Fashion Week, 15 maquilladores y 15 peluqueros trabajaron a contra reloj para poner a punto a las decenas de maniquíes que han desfilado para Amaya Arzuaga, Roberto Verino, Moisés Nieto, Juan Vidal o Andrés Sard. En una media hora escasa, estos profesionales adaptan el “look” preestablecido y acordado con los diseñadores para cada modelo, rostro y tipo de pelo.
LA MODA MANDA
“El tiempo es nuestro peor enemigo”, reconoce el subdirector de maquillaje de Cibeles, José Belmonte, el guía que aconseja a su equipo sobre los coloretes y sombras que se adecuan más al estilo de cada diseñador: “Tanto el maquillaje como el pelo deben guardar una coherencia con la moda que muestra cada creador”, explica a Efe.
En el “backstage” nada es improvisado. Grandes pantallas, entre pilas y pilas de botellas de agua, muestran los peinados que llevan las modelos para cada diseñador, así que, a pesar de que los profesionales disponen de poco tiempo para cada firma, el guión ya está escrito, y solo se limitan a seguirlo, “aunque siempre surgen contratiempos”, advierte Belmonte, un profesional con amplio bagaje en la pasarela española.
Los creadores adelantan modas no solo en el campo de las prendas, los tejidos y los estampados, sino también en los peinados reinantes o en la paleta de colores que predomina en el maquillaje, lo que marca estilismos nuevos y con proyección en el “street style” (estilo de la calle).
EL MAQUILLAJE NO DEBE OPACAR LA ROPA
El maquillaje es imperceptible en muchos casos, ya que los diseñadores prefieren llamar la atención con sus vestidos y no con estridentes sombras de ojo. Por supuesto, depende de la marca “y de las emociones” que quieren transmitir al público, dice Belmonte.
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