El seleccionador argentino, Alejandro Sabella, reconoció ayer en Bucarest que Lionel Messi se sintió indispuesto al comienzo del amistoso contra Rumanía, lo que explicaría su discreta actuación en el decepcionante empate a cero.
“Se acercó al banquillo a beber agua, porque le entraron arcadas”, dijo Sabella, sin dar más detalles sobre si el astro del Barsa sufre alguna infección.
A pesar de su malestar, Messi continuó al final todo el encuentro sobre el terreno del campo y dirigió su equipo.
Con todo, Sabella elogió al delantero del Bara diciendo que “hizo un buen partido, con grandes pases que crearon jugadas de gol, pero ha sido difícil jugar contra Rumanía”.
Agregó que entrenar a Messi resulta fácil “porque es el mejor jugador del mundo”. “Ojalá que todos los entrenadores tuvieran a un jugador como Messi”.
Sabella justificó además que sus jugadores no salieran a calentar antes del inicio del partido. “Normalmente calentamos en el campo de juego pero (esta vez) optamos por hacerlo dentro (en el vestuario)”.
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