Estados Unidos suspendió el lunes su cooperación militar con Rusia antes de la llegada este martes a Kiev del secretario de Estado John Kerry para dar el respaldo de su país al nuevo poder ucraniano, confrontado a un «ultimátum» ruso en Crimea.
Estados Unidos «suspendió todos los vínculos militares» entre Washington y Moscú como consecuencia de la intervención rusa, anunció el lunes el Pentágono, después de que la Casa Blanca amenazara con sanciones diplomáticas y económicas.
«Si continúan con su orientación actual, vamos a examinar un conjunto de medidas -económicas (y) diplomáticas- que aislarán a Rusia», advirtió el lunes el presidente estadounidense, Barack Obama.
Varios responsables del Congreso estadounidense deseosos de apoyar a Kiev frente a Rusia expresaron su intención de adoptar rápidamente medidas de ayuda económica a Ucrania, que podrían incluir la garantía de préstamos hasta mil millones de dólares. John Kerry había evocado la semana pasada un plan para garantizar un eventual préstamo internacional de la misma cuantía.
Muestra de la guerra de nervios que pone a Ucrania y Rusia, un responsable del ministerio de Defensa ucraniano señaló un nuevo ultimátum a los militares ucranianos para que se rindan este martes, so pena de ser atacados.
«El ultimátum pide reconocer las nuevas autoridades de Crimea, deponer nuestras armas e irnos o prepararnos para un asalto», dijo a la AFP Vladislav Seleznyov, portavoz regional del ministerio ucraniano de Defensa en Simferopol, capital de Crimea (sur).
– «Delirio total» –
«Es un delirio total», replicó un representante de la flota rusa en el mar Negro, con base en la península ucraniana de Crimea. El presidente del Parlamento expresó que Rusia no necesita todavía utilizar su «derecho» a lanzar una operación militar en Ucrania.
La actividad diplomática para intentar encontrar una salida a «la mayor crisis del siglo XXI en Europa desde la caída del Muro de Berlín», según el ministro alemán de Exterior, Frank Walter Steinmeier, sigue siendo muy intensa.
En la sede de la ONU en Nueva York, el Consejo de Seguridad se reunió de nuevo el lunes para hablar de la crisis, a petición de Rusia, por tercera vez en cuatro días.
El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, dijo ante el Consejo de Seguridad que el derrocado gobernante de Ucrania, Viktor Yanukóvich, pidió al presidente ruso, Vladimir Putin, la ayuda militar de Rusia «para defender al pueblo ucraniano» porque «Ucrania está al borde de la guerra civil»
Reunidos con carácter urgente el lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea expresaron su «inquietud extrema», según el francés Laurent Fabius. Los ministros instaron a Rusia a tomar «medidas rápidas y concretas de desescalada» empezando por «el repliegue» de las fuerzas rusas desplegadas los últimos días en Crimea «a sus bases permanentes».
En Bruselas, la Unión Europea anunció una cumbre extraordinaria el jueves y la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, se reúne este martes en Madrid con el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov.
En Kiev, el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, también advirtió a Rusia sobre el «precio a pagar» por su acción en Ucrania, después de reunirse con las nuevas autoridades ucranianas tras la destitución de Yanukovich, el pasado 22 de febrero.
También este martes, la OTAN celebrará una nueva reunión sobre la situación a petición de Polonia, país colindante que considera amenazada su seguridad.
Podría seguir una reunión OTAN-Rusia al mismo nivel, propuesta al embajador ruso ante la OTAN, que debe dar su respuesta este martes.
– «Control operacional completo» –
Las autoridades ucranianas acusan a Rusia de continuar mandando tropas de forma masiva a Ucrania, donde en las últimas 24 horas aterrizaron diez helicópteros de combate y ocho aviones de transporte.
«Pido a Rusia que cese la agresión, las provocaciones, el pirateo», insistió por la noche el presidente interino, Olexandre Turchinov.
Desde el sábado, Rusia desplegó a 6.000 soldados de refuerzo en Crimea, península de habla rusa en el sur de Ucrania, donde tiene su base la flota rusa del mar Negro, según el ministerio de Defensa ucraniano.
Moscú ejerce un «control operacional completo» de la península, indicó el Gobierno de Estados Unidos.
El lunes, la bases militares ucranianas en la zona estaban rodeadas por soldados no identificados que actuaban por cuenta de las autoridades prorrusas, según el ministerio ucraniano. La situación era tensa, pero no se señaló ningún enfrentamiento.
Rusia avanza sus peones en otras regiones ucranianas. En Donetsk, zona de habla rusa en el este y bastión del presidente derrocado Viktor Yanukovich, unos 300 manifestantes prorrusos asaltaron el lunes la administración regional.
– Moscú no admite amenazas –
En Ginebra, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serge Lavrov, denunció las amenazas de «sanciones» y «boicots» y justificó la acción de Rusia en Ucrania porque los ultranacionalistas amenazan «la vida y los intereses regionales de los rusos y de la población que habla ruso».
Su ministerio fue más directo si cabe, al calificar de «inadmisibles» en un comunicado las amenazas de Kerry.
En los mercados rusos, cundió el pánico el lunes por las posibles consecuencias de posibles sanciones en la economía vacilante de Rusia. La Bolsa de Moscú cayó más de un 10% y el rublo batió un récord de depreciación frente al euro y el dólar. La crisis ucraniana también hizo vacilar la Bolsa de Nueva York. La Bolsa de Tokio abrió de nuevo a la baja este martes, aunque la de Moscú ganaba un 3% después de la apertura.
Para intentar calmar el juego, el portavoz de la canciller alemana indicó que Angela Merkel considera que «no es demasiado tarde» para encontrar una solución política a la crisis ucraniana y no hay ninguna «opción militar».
Por último, el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó regresar a sus bases a las tropas rusas que participaban en maniobras desde la semana pasada, anunció este martes el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.
«El comandante en jefe de las fuerzas armadas rusas, el presidente ruso, Vladimir Putin, dio orden de regresar a sus bases a las tropas y unidades que participaban en ejercicios militares», declaró Peskov, citado por las agencias rusas.
Putin ordenó el maniobras el pasado miércoles, a fin de comprobar la aptitud para el combate de las tropas los distritos militares del Oeste -un amplio territorio en la frontera con Ucrania, Bielorrusia, los Estados bálticos, Finlandia y el Ártico- y del Centro. Los ejercicios debían durar hasta el 3 de marzo y movilizar a unos 150.000 soldados.
El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, precisó que la operación «no estaba relacionada con los acontecimientos en Ucrania».
No estaba previsto que las maniobras se llevaran a cabo fuera de las fronteras rusas.
Desde el regreso de Putin al Kremlin en 2012, se han llevado a cabo varios ejercicios de este tipo. El anterior tuvo lugar en julio pasado y afectó a las tropas del Extremo Oriente ruso.
Las últimas maniobras comenzaron pocos días antes de que Rusia empezara a enviar masivamente militares a Crimea.
Putin asistió el lunes a estos ejercicios en un polígono militar de la región de Leningrado (noroeste).