[/doap_box][doap_box title=»Sobre el aniversario» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Una fiesta de egresados el 13 de julio, cena de gala el 18 de julio, competencias deportivas, rifa de un vehículo, desfile de colegios por las principales calles de la Colonia Centroamérica, misa de acción de gracias y el cierre del año jubilar, son entre otras las actividades contempladas.
[/doap_box]
Elízabeth Romero
El Hogar Zacarías Guerra pasa por una crisis de presupuesto que no le permite sufragar los gastos en su misión de apoyo social y humanitario.
El director del hogar, padre Joselito Ramírez, explicó que la subvención de 400,000 córdobas que les asigna el Estado para atención a niños y adolescentes en riesgo —que antes eran atendidos con el Programa Amor que impulsa el Gobierno—, no está en correspondencia con la cantidad que es atendida en el hogar.
El padre Joselito explicó que el fondo que les entrega el Gobierno a través del Ministerio de la Familia (Mifamilia) es lo mismo que les entregaba hace tres años y la cantidad de niños ha aumentado. Esa cifra alcanza únicamente para alimentación, seguridad y pago de la energía eléctrica cuyo costo es altísimo, pues pagan una factura mensual entre 7,000 y 8,000 dólares. Además incluye el costo del combustible para el recorrido de dos autobuses cada día por los diferentes barrios de Managua, y debido al problema económico han suspendido algunas rutas.
Ante las limitaciones que enfrenta priorizan la atención a los niños en edades comprendidas entre 7 y 12 años.
Y de seguir la crisis —dijo el religioso—, puede ocurrir lo que sucedió en diciembre pasado cuando les redujeron más de 200,000 córdobas, que les llevó a cancelar a psicólogos, trabajadores sociales, docentes y sacar a algunos niños del programa.
El mantenimiento de la ciudadela es costoso, indicó el sacerdote. En el hogar los niños reciben una formación integral.
“Mi lema es calidad para llegar a la excelencia, si queremos calidad hay que darles los medios a niños y a los instructores”, apuntó el sacerdote, quien manifestó que actualmente en las aulas de clase están hacinados, pues cuentan con más de 500 alumnos en primaria y secundaria.
A como están las cosas, lo que más le agobia al padre Joselito es la búsqueda constante de recursos, pues la fundación tiene que estar tocando puertas para recabar fondos, sobre todo porque al nuevo hogar le faltan detalles en infraestructura e inversión.
“Si no estuviéramos ahorrando, o haciendo rifitas, que es lo que más me agobia como director, no resolveríamos”, expuso el padre.
Por política de la Ley del menor, explicó que únicamente pueden ingresar a menores que son enviados por el Ministerio de la Familia (Mifamilia). Según dijo, por el convenio existente con Mifamilia, este es el único con potestad para internar a niños al Hogar Zacarías Guerra.
La difícil situación que atraviesa el hogar ocurre justamente cuando la fundación que lleva el mismo nombre y está a cargo del hogar, se prepara para la celebración de su centenario, el próximo 18 de julio.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A