El chip de la riqueza

Un chiste cuenta de una carrera de botes a remos en las cuales el bote latinoamericano llegaba siempre en último lugar detrás de los europeos y asiáticos.

Juan Vega Gonzales (*)

Un chiste cuenta de una carrera de botes a remos en las cuales el bote latinoamericano llegaba siempre en último lugar detrás de los europeos y asiáticos.

Analizada la composición de los botes competidores, estos tenían un jefe de remeros y nueve remeros; en tanto que el bote latinoamericano tenía un jefe de remeros, un asistente del jefe de remeros, una secretaria, un asistente… y así sucesivamente hasta llegar a un solo remero.

Conclusión del por qué perdimos la carrera: “La culpa fue del remero”. Similar situación se repite en muchas empresas (cuando se ve, por ejemplo, una construcción donde nueve de los obreros están descansando y solo hay uno o dos trabajando).

Hay países ricos en recursos naturales (riquezas minerales, forestales, agua, energía y buen clima), cuentan con población joven y relativa estabilidad social que permite hacer empresa; y no obstante sus niveles de desarrollo están debajo de otras naciones que carecen de esa abundancia.

Si se analiza la cantidad de recursos naturales y forestales que tienen Japón y Suiza y se comparan con la mayoría de los países latinoamericanos, existe una clara ventaja a favor de Latinoamérica.

No obstante ninguno de nuestros países ha logrado el nivel de desarrollo económico de las principales economías del mundo. Y más bien vivimos atrapados en una serie de “conflictos internos” que nos atrasan.

La velocidad misma con la que camina la gente en la calle es un indicador del “sentido de urgencia” de ese pueblo. Normalmente en naciones más desarrolladas la gente camina “más de prisa”.

Riqueza y pobreza son en esencia una cuestión de valores y actitud mental. El chip de la riqueza está en la disciplina: puntualidad, cooperación, estudio, productividad e innovación.

El chip de la pobreza en la impuntualidad, individualismo egoísta, holgazanería deseosa de “todo fácil”, educación insuficiente y estancamiento.

Para cultivar el chip de la riqueza precisamos parar de “culpar a alguien más” por nuestra situación y responsabilizarnos de nuestro propio desarrollo de actitudes, teniendo la sabiduría de:

1. Cultivar/exigir valores de honestidad, puntualidad, productividad (orientación a un trabajo rápido y bien hecho).

2. Aprender a colaborar y trabajar juntos (actitud de trabajar juntos y apoyar al compañero de trabajo en busca del bien común).

3. Buscar la innovación/mejora continua (preguntarnos de qué manera podemos hacer mejor las cosas).

Amén.

(*) [email protected]

Aprenda más en: www.123libertadfinanciera.com

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