KIEV/ AFP/ EFE
Los diplomáticos occidentales intentaron este martes apaciguar la tensión con respecto a Ucrania, donde las autoridades provisionales luchaban para impedir una bancarrota y obstaculizar las tentaciones separatistas en el sur y el este. Tras haber puesto el lunes en duda la legitimidad de los nuevos dirigentes ucranianos, y declarado que no se veía “trabajar” con un gobierno surgido de la “revuelta”, Moscú adoptó un tono más conciliador.
“Probablemente pronto enviaremos algo de asistencia técnica al país”, aseguró Christine Lagarde, directora gerente de la institución internacional.
[/doap_box]
El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, dijo que las elecciones presidenciales anticipadas del 25 de mayo iban contra el acuerdo de salida de la crisis firmado la semana pasada.
No obstante, Lavrov mostró un tono más conciliador, al afirmar que Moscú quiere “que Ucrania forme parte de la familia europea, en todos los sentidos del término”. “Estamos de acuerdo en que es peligroso y contraproducente obligar a Ucrania a elegir: ‘O estás con nosotros o estás contra nosotros’”, añadió.
En Washington, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se pronunció en el mismo sentido. La crisis en Ucrania no debe oponer a Estados Unidos y Rusia, dijo Kerry, aunque Washington haya apoyado a la oposición pro-europea y Moscú al régimen de Kiev.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A