Carlos Vílchez Navamuel.

Cartas al Director

EN VENEZUELA LOS BUENOS SON DETENIDOS…

El título de este escrito lo copié de un comentario que hizo una amiga venezolana en su muro de Facebook, (gracias Coral) me pareció exacto, claro y conciso, es lo que sucede en la Venezuela gobernada por los traidores, ineptos y corruptos.

Hemos visto a través de los últimos 14 años atropellos a los ciudadanos de todo tipo, personas encarceladas por solo pensar diferente, entre ellos se encuentran líderes de oposición, militares, jueces y jóvenes que no están de acuerdo con las políticas chavistas, y mucho menos ahora con el gobierno de Maduro, que prácticamente está dirigido por los cubanos. Mientras esto sucede miles de delincuentes andan en la calle asesinando a sus compatriotas, las cifras en el último año lo confirman, más de 20,000 muertes han ocurrido en Venezuela de forma violenta.

El último ejemplo y el más connotado ocurrió hace unos días, Leopoldo López, el líder opositor venezolano del movimiento Voluntad Popular fue detenido y lo hicieron subir a una tanqueta blanca. Antes de ser detenido, Leopoldo López pronunció un discurso y aseguró que “jamás se iría de Venezuela y que no tenía nada que esconder”. Dijo además: “Esta lucha es por nuestros jóvenes, es por los estudiantes, por los reprimidos, por los encarcelados, por todo el pueblo de Venezuela que hoy está sufriendo colas, escasez, los jóvenes no tienen empleo ni futuro”.

Prueba de lo anterior es el vídeo que dejó grabado, donde nos dice “que si estábamos viendo ese vídeo era porque había sido detenido injustamente por soñar por una mejor Venezuela y porque ya se ejecutó un abuso más de este Gobierno”.

Venezolanos, el vaso se derramó, los abusos y atropellos se deben de confrontar en la calle, calle y más calle, las manifestaciones deberán de tener una causa común de ahora en adelante hasta lograr la libertad de los estudiantes y de todos los presos políticos, así como sacar de una vez por todas a los ineptos, corruptos y traidores que están en el Gobierno.

Carlos Vílchez Navamuel.  

A PROPÓSITO DE LAS MULTAS DE TRÁNSITO

Cuenta la fábula que había una gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día. Sin embargo, aún con tanta ganancia, mal contento, quiso el rico avariento descubrir de una vez la mina de oro, y hallar en menos tiempo más tesoro. Matola; abriole el vientre de contado; pero, después de haberla registrado, ¿qué sucedió? Que, muerta la gallina, perdió su huevo de oro y no halló mina.

Uno de los temas que más opiniones ha generado últimamente es el relativo a la reforma de la Ley Nº 431 “Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito”. La inquietud estriba en el cuantioso costo de las infracciones que en su mayoría alcanzan los cinco mil córdobas. Evidentemente se acusa una desproporción cuantitativa entre la capacidad contributiva de la mayoría de los nicaragüenses y los montos pecuniarios que establece dicha reforma. No es necesario urdir profundamente, veamos cuál es el salario mínimo de la mayoría de los nicaragüenses comunes y corrientes, es decir todos aquellos que no son políticos y que de una u otra forma serán los destinatarios de dichas reformas y sus abruptos pecuniarios. De esta manera podemos extraer una primera conclusión: “Serán pocos los sujetos que puedan pagar el importe de las multas”.

Más aún, si dirigimos nuestra atención a la política legislativa que inspira a las mentadas reformas, las críticas a las mismas son desde la mayoría de puntos de vista excesivamente justificadas; sin opinar sobre la verdadera intención que según se vislumbra procura una finalidad perniciosamente recaudatoria totalmente divorciada de la intención educadora y plausible a que debe aspirar toda legislación que se precie de actual; finalidad sin embargo, que no es extraña desde el punto de vista del derecho financiero si se patentiza por quienes tienen la obligación de hacerlo la utilización y destinación de dichos fondos. No obstante, al menos hasta ahora, la utilización de los mismos se opaca porque nadie sabe o simplemente no conviene decir hacia dónde se distraerán las cuantiosas cantidades que ingresarán en las cuentas bancarias de nuestra honorable Policía Nacional.

Por todo esto, conviene recordar a los “padres de la patria” la fábula arriba aludida, ya que nuestra Nicaragua es para ellos la gallina de los huevos de oro que a diario les otorga viáticos, gastos de representación, asignación de vehículos, combustible gratis y sobre todo y como muy principal altos salarios que en otras partes del mundo civilizado son inexistentes por una laudable conciencia de nación y una ética arraigada en sus costumbres. Lo menos que deben hacer los políticos en general y los de oposición en particular es procurar en la medida de sus capacidades leyes acordes a nuestra realidad y posibilidad, de lo contrario poco a poco están exterminando la fuente que a diario les brinda el cuantioso sustento.

Pedro Joaquín Bendaña José. Abogado y notario público.

ADIÓS A ROBERTO DÍAZ CASTILLO

El 16 de febrero falleció en Antigua, Guatemala, Roberto Díaz Castillo (1931/2014). Guatemalteco de nacimiento, de ascendencia nicaragüense por su madre. En los vínculos familiares también lo unía a esta tierra el haberse casado en 1955 con Alenka Bermúdez Mallol, hija mayor del nicaragüense Alejandro Bermúdez Alegría y la chilena Laura Mallol con quien procreó 4 hijos: Pamela, José León, asesinado por las fuerzas represivas del gobierno guatemalteco en 1980, Camilo y Alenka. Vivió por exilios o por trabajos en varios países de América Latina. Profundo conocedor del folclor de este continente, escritor, editor, melómano, hombre de la cultura universal.

A inicios de 1981, Díaz Castillo trabajaba en una institución Cultural en México, DF y fue invitado por Sergio Ramírez Mercado, entonces miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional para venir a asumir la dirección de la recién creada Editorial Nueva Nicaragua, lo que aceptó de inmediato y con mucho entusiasmo. La labor que desarrolló en la ENN fue invaluable. Rescató y editó la vasta producción de literatura nicaragüense prácticamente de la última mitad del siglo pasado y recogió toda la producida en los casi 11 años de vida de la editorial, además de publicar obras importantísimas de la literatura latinoamericana y universal. Las ediciones fueron diagramadas, diseñadas e ilustradas con alto sentido estético por el equipo de expertos que logró conformar bajo su supervisión.

Al regresar a Guatemala a inicios de los noventa creó y dirigió el Centro Santo Tomás de Aquino, anexo al complejo de Santo Domingo, un centro de investigaciones cultural que cuenta con una biblioteca muy completa, el museo del folclor guatemalteco, y el año pasado, ya con su salud bastante deteriorada, hizo construir una sala de Música de Cámara la que fue inaugurada con su presencia, el sábado 15 de febrero, víspera de su deceso. La sala fue dedicada a él y lleva su nombre. Los últimos 16 años de su vida los vivió al lado de su última compañera Estela Matamoros.

Hasta siempre Roberto Díaz Castillo, seguramente vivirás presente en el corazón de muchos nicaragüenses que tuvimos la suerte de compartir con vos la hermosa aventura de tu paso por Nicaragua.

Juanita Bermúdez. Gestora cultural.

COMENTARIOS

  1. Marcel
    Hace 13 años

    Como lector y suscriptor de La Prensa, respetuosamente le comunico que existe muchas veces mal uso del idioma: acceder por accesar, femicidio por feminicidio.Por otra parte en los comentarios, existen firmantes con privilegios que muchas veces les publican hasta 5 comentarios. Es que uds no leen su periodico? eso seria como los duenos de radios que no oyen su emisora donde se dicen brbaridades tanto inmorales como el pesimo uso del idioma

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