Las propuestas de los diseñadores latinoamericanos y españoles en la pasarela de la moda otoño/invierno en Nueva York fue un derroche de elegancia y nuevas tendencias.
Oscar de la Renta sigue fiel a la belleza conservadora de su trabajo, con bordados y elegantes trajes de chaqueta con raya para lucir glamurosa con sus espectaculares vestidos largos.
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Elegancia es la palabra para describir el trabajo de la mayoría de los diseñadores latinos, entre los que destacó Rolando Santana, uniendo su fuerza creativa a los que ya son referencia en el competido mundo de la moda como Narciso Rodríguez y Ángel Sánchez, o los que son una institución, como Oscar de la Renta y Carolina Herrera, que han creado un imperio.
Sánchez, que se dio a conocer por sus glamurosos y románticos vestidos de noche. En su propuesta chocan la inocencia de una “beata”, con vestidos de cuello redondo, manga larga y bajo la rodilla o pantalones con blusas holgadas, y la sexualidad de la “otra mujer”, la dominadora.
Carolina Herrera diseñó para una mujer moderna, futurista, porque según la venezolana, “la moda no tiene fin”, siempre es un reto que en esta ocasión se tradujo en chaquetas y vestidos con hombros redondos.
La paleta de colores de los latinos incluyó de todo, desde el elegante negro, color preferido de los neoyorquinos, al marfil y blanco no tradicional de la temporada, al verde intenso, los tímidos colores tierra, tonalidades de azul, el naranja o rojo.
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