El Diario LA PRENSA es el único medio escrito de Nicaragua que cubrirá de manera directa la investidura cardenalicia de monseñor Leopoldo Brenes. Con ese fin, desde ayer 18 de febrero se encuentra en la ciudad de Roma y el Vaticano nuestro periodista Emiliano Chamorro Mendieta, especializado en información religiosa y particularmente católica, quien fue acreditado ante la Santa Sede para cubrir la histórica ceremonia que tendrá lugar este sábado 22 de febrero de 2014.
Como es bien sabido, la función permanente de los cardenales (y por lo tanto del nuevo purpurado nicaragüense) es aconsejar al papa en los diversos asuntos de la Iglesia; y, principalmente, como miembros del Colegio cardenalicio son electores del nuevo papa, cuando el anterior fallece o renuncia. Pero esta función electora —es importante recordarlo—, los cardenales no la pueden desempeñar después de cumplir ochenta años de edad, razón por la cual el otro cardenal de Nicaragua, monseñor Miguel Obando Bravo, ya no la puede ejercer.
La investidura del “cardenal del pueblo”, como hemos llamado justamente a monseñor Leopoldo Brenes desde que se conoció la noticia de su nombramiento, es un acontecimiento trascendental que de una u otra manera interesa a todos los nicaragüenses, no solo a los católicos. Por lo tanto, amerita el esfuerzo extraordinario de este diario para darle cobertura en la misma Ciudad del Vaticano, confirmando de esta manera el indiscutible y sólido liderazgo informativo nacional de LA PRENSA.
El nombramiento de monseñor Brenes como nuevo cardenal nicaragüense de la Iglesia católica, significa un mensaje de esperanza para un pueblo que está necesitado de fe, de valores morales y de confianza en sus propias fuerzas y en el porvenir; esperanza en que se pueden resolver las ingentes dificultades que lo agobian y que a veces parecieran no tener fin ni solución. En realidad, monseñor Leopoldo Brenes es el cardenal del pueblo por su sencillez, humildad, franqueza y probidad integral. Y por eso mismo es también el cardenal de la esperanza, pues se puede confiar en que, como él mismo lo ha dicho, se mantendrá siempre abajo y fiel al lado de su pueblo.
Esta esperanza tiene fundamento. Al día siguiente de la nominación de monseñor Brenes como nuevo cardenal de Nicaragua, señalamos en este mismo espacio editorial —y vale la pena repetirlo ahora —, la providencial coincidencia de que en la primera lectura de la misa del día de su nombramiento, domingo 12 de enero de 2014, tomada del Libro de Isaías, se dice: “Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la Tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas”. Así sea.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A