Sin sorpresas, el nuevo gobierno de centro-izquierda checo del social-demócrata Bohuslav Sobotka, instalado a fines de enero, obtuvo el martes el voto de confianza de los diputados.
El Gobierno presentó un programa centrado en el crecimiento económico y en la creación de empleo, en un país que acaba de salir de una larga recesión.
Surgido de las elecciones legislativas anticipadas de octubre, el gobierno contó con el apoyo de 111 de los 200 diputados que integran el Parlamento.
La coalición tripartita está integrada por los social-demócratas (CSSD), el movimiento populista ANO, del financiero Andrej Babis, y los demócrata-cristianos (KDU-CSL). De los 181 diputados presentes, 110 dieron su apoyo al Gobierno tras un debate de casi doce horas.
Los partidos de oposición de derecha TOP 09 y ODS votaron en contra, los comunistas (KSCM) se abstuvieron, y los del partido populista «La aurora de la democracia directa» abandonaron la sala antes que se procediese a la votación. «Nuestro objetivo es animar el crecimiento (económico) y la prosperidad, pero también controlar las finanzas públicas», declaró Sobotka al comienzo del largo debate.
El Gobierno se comprometió, entre otros, a mantener el déficit público por debajo del 3 % del PIB, durante su mandato de cuatro años.