Oscar Gallo.

Cartas al Director

Multas de tránsito

En la reforma a la Ley de Tránsito hay muchas cosas raras. De entrada, el diputado Edwin Castro califica a los infractores como delincuentes, aunque tengo entendido que las faltas de tránsito son faltas, no delitos. De ser consideradas delitos los choferes debían pasar a la orden de un juez y no ser multados por un Policía, sin derecho a la defensa.

Las multas son en muchos casos exageradas, superiores a los salarios mensuales de trabajadores como maestros de escuela u otros trabajadores con buen nivel académico, incluso algunos con grado universitario. Estas multas exageradas afectan no solo al multado sino a toda su familia. Una persona con un salario de unos ocho mil córdobas recibe una multa de 4 o 5 mil córdobas. ¿Cómo la pasará su familia ese mes?

Muchas de las faltas se aplican según el criterio del policía, por ejemplo, conducir de forma temeraria. ¿Quién decide que es una forma temeraria de conducir? Si el policía te aplica una multa de 3 mil córdobas, desequilibra las finanzas a cualquier persona y su familia. Y si un policía le quiere hacer la vida imposible al chofer, le hace la prueba del alcoholímetro, y si sale bien, se lo lleva detenido para ver si anda bajo el efecto de estupefacientes, en este caso algunas personas que anden bajo algún tratamiento médico pueden dar positivo. Multa: 4 mil córdobas.

Incluso las pruebas de embriaguez pueden ser objeto de trampas en perjuicio del chofer. Dicen que si el aparato se sopla más de una vez, el resultado sale alterado, y en vez de una embriaguez ligera —multa: mil córdobas— puede resultar estado de ebriedad, multa: cuatro mil córdobas.

Esta ley no tiene nada de educativo, a menos que se crea que se puede educar a una persona dándole garrotazos o robándole su dinero.

La aplicación de estas multas va a aportar algún dinero al Fisco, según lo han hecho ver algunas personas, pero va a aportar mucho más a los policías encargados de aplicarla. Si actualmente la mordida por exceso de velocidad o por cruzarse en rojo es por lo menos de cien córdobas, ahora que la multa es de dos mil quinientos córdobas, ¿cuánto será la mordida?

Lo más triste de todo esto es que los diputados de la oposición, que se supone deben oponerse a estos abusos, alegremente aplaudieron y aprobaron esta ley. Solo dos diputados se opusieron. Los demás se graduaron de zancudos.

Esta ley va a obligar a mucho choferes a cambiar de oficio al no poder recuperar su licencia de conducir. Algo parecido ocurrió en la década de los ochenta con la famosa multa de los 360 córdobas. Un chofer que ganaba mil córdobas mensuales tenían que cambiar de oficio, normalmente CPF, al no poder pagar la multa.

Resulta paradójico que mientras el Cosep lucha a dentellada limpia para que el incremento del salario mínimo no llegue ni al diez por ciento, las multas son fácilmente duplicadas.

Oscar Gallo.

Oposición venezolana

La oposición política y social de Venezuela es digna de todo respeto y admiración. Estos hombres y mujeres verdaderamente patriotas y herederos del libertador Simón Bolívar, están dando la lucha en contra de la dictadura chavista que tiene sometido al pueblo venezolano en las peores situaciones de pobreza, caos sociales y políticos.

Cuánto nos gustaría que la oposición política y social de Nicaragua fuera parecida a la oposición venezolana que llama a votar en los procesos electorales, llama a su pueblo a tomarse las calles para defender su libertad y democracia.

Pero a nuestra oposición, tanto política como de la sociedad civil, la hemos escuchado decir que no hay que votar porque nos van a robar los votos.

Con este tipo de oposición que tenemos no vamos a llegar a ningún lado. Dicen muchos nicaragüenses que la única y verdadera oposición que ha tenido el Frente Sandinista fuimos los comandos de la libertad de la Contra, que luchamos hasta el final en los años ochenta por la libertad, la paz y democracia de Nicaragua.

Después de esa verdadera oposición lo que ha existido son pactos y componendas políticas por medio de las cuales los que nunca ofrendaron sus vidas ni han derramado una gota de sangre por Nicaragua, le han entregado nuestra libertad, nuestra paz y democracia al Frente Sandinista, mientras la dictadura orteguista reforma nuestra Constitución y demás leyes a su gusto y antojo para perpetuarse en el poder.

Nuestra oposición se alegra porque en la Asamblea Nacional (AN) se aprobó una ley para los abuelos y hay otra iniciativa de ley para declarar al gallo pinto alimento nacional.

Cómo la ven, cuando existen un sinnúmero de iniciativas de leyes sociales de vital importancia para el pueblo que no han sido aprobadas.

Máximo M. Castillo. Excombatiente de la Contra Frente Norte FDN-RN.

La sangre del cordero

La noche del 31 de enero pasado Juan Dionisio Espinoza Rugama cayó asesinado en su comarca natal de El Jobito, en El Ayote. Era un joven noble, lleno de ilusión ante la vida, que irradiaba esperanza y alegría. Superó inmensas dificultades para alcanzar la carrera de Ciencias Sociales en la UNAN de León. En su adolescencia cruzaba a nado los ríos desbordados para asistir al instituto y obtener su bachillerato. Provenía de una familia campesina y nació con labio leporino.

Durante años se sometió a dolorosas cirugías para reconstruir su paladar, que sobrellevaba con estoicismo. Ya solamente le faltaba la última. El dolor, las privaciones y su profunda fe cristiana le dotaron de sabiduría. Las personas lo buscaban para aconsejarse con él. Pese a su defecto físico (era ligeramente ñajo), hablaba con elocuencia y convicción. Aspiraba a ser maestro. Tenía capacidad de inspirar a otros seres humanos. Su cualidad descollante era la pureza de corazón.

La última vez que estuve con él percibí en torno a su rostro un resplandor de inocencia. Era manso y jovial, dispuesto al perdón y bondadoso. En un viaje a León lo encontré ensayando una obra de teatro con compañeros suyos de estudio en la Casa de Salud Debayle. Para él, León era como París y soñaba con llevar a su humilde madre a conocerla. Leía entusiasmado los Cuentos populares de León Tolstoi. Le cautivó la novela Príncipe y mendigo de Mark Twain, insólita historia (semejante a la suya) de un joven desharrapado que, por su asombroso parecido físico al hijo del rey, intercambia roles con él.    Como esa figura novelesca, Juan Dionisio penetró por la puerta mágica de la educación en un mundo maravilloso. La universidad enriqueció sus conocimientos de historia, cultura y geografía de Nicaragua. Era un cristiano cabal. En su parroquia de El Ayote fue líder juvenil; se sumó en León al grupo de jóvenes universitarios de la parroquia San Sebastián.

Un acto de violencia demoníaca derramó su sangre inocente. Su vida hoy clama al cielo. Nicaragua está de duelo.

José Argüello Lacayo.

COMENTARIOS

  1. JDCL
    Hace 13 años

    Por fin estoy de acuerdo con Edwin Castro, el dice que los que violan
    las leyes son delicuentes, no son faltas.O.K. Entonces hay que mter
    presos a todos los que tienen placas FSLN, que se parquean donde les da la gana, hacen lo que les ronca, son intocables…creen ellos.
    Y los policias no se atreven ni ellos mismos a multarlos, porque tie
    nen miedo que sea un pez gordo y despues se haga KK sobre ellos.
    Tiene razon E. Castro:Son unos delicuentes FSLN.

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