Elízabeth Romero
Decenas de policías de la brigada antimotines que se encontraban en la Carretera Norte, en el kilómetro 4, en Managua, dispersaron una marcha iniciada por alrededor de 800 exmilitares llamados «cachorros de Sandino», quienes desde la mañana se habían apostado 200 metros al norte de la Asamblea Nacional.
La protesta, según anunciaron, sería indefinida hasta que el gobierno les otorgue los beneficios establecidos en la Ley 830, la que después de un año sigue sin reglamentar.
Critican que el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega, les haya dado la espalda cuando muchos están enfermos, una mayoría está desempleada y tampoco han recibido ningún beneficio.
“Pedimos nuestras reinvindicaciones al gobierno”, dijo Francisco Cuadra, representante de Managua. Además, mencionó entre otros la titulación y entrega de 5 manzanas de tierra y casas dignas, pues hay muchos que están desempleados.
El tráfico fue cerrado en la vía de oeste a este. Las filas de vehículos se volvieron largas en esta hora pico, sobre una de las principales vías de la capital de Nicaragua.
Los protestantes retrocedieron una cuadra desde los semáforos, obligados por los antimotines.
Los comisionados mayores Juan Ramón Gámez y Pablo Emilio Ávalos, ambos segundos jefes de la Policía Nacional, se presentaron al sitio de la protesta y exigían a los manifestantes el permiso para protestar, sin embargo, horas antes un grupo de jóvenes de la Juventud Sandinista (oficialistas) había organizado una protesta en las cercanías de la Embajada de Venezuela. Estos, según el comisionado mayor Ávalos, no necesitaban permiso para protestar.
A eso de las 2:30 p.m. los jefes policiales prometieron gestionar una reunión con diputados de la bancada oficialista en la Asamblea Nacional. Fue así que lograron dispersar la protesta.






