Los habitantes de los barrios sur de Masaya aseguran que hay preferencias con el abastecimiento de agua potable en el centro de la ciudad. LA PRENSA/ N. GALLEGOS

Claman por agua potable

Habitantes de cuatro asentamientos de Masaya se quejan por la falta del vital líquido desde hace muchos años, aseguran que le han planteado la situación a Enacal y la institución responde que hay muchas personas que se conectan al servicio ilegalmente.

Noel Amílcar Gallegos

En los asentamientos El Arenal, San Jerónimo, Pista Isabel Gaitán y Monimbó de arriba, en el municipio de Masaya, perdieron la cuenta de cuántos días llevan sin agua potable, pues los recipientes están solo de “adornos”.

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Las pocas veces que el agua potable llega a los barrios ubicados en el sur de la ciudad de Masaya, los lugareños tienen que desvelarse para obtenerla.

La problemática se arrastra desde hace años y los pobladores aseguran que los recibos por el servicio siguen llegando puntuales a las casas.

Se estima que poco más de dos mil personas de los asentamientos El Arenal, San Jerónimo, Pista Isabel Gaitán y Monimbó de arriba son los afectados.

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El problema se agudiza porque los niños necesitan el vital líquido para poder bañarse y asistir a sus centro de estudios.

Muchos pobladores se quejan de esta crisis y aseguran que en algunas ocasiones la Alcaldía de Masaya manda pipas de agua para calmar la situación.

No obstante, los que pueden deciden comprar el agua para llenar los recipientes. Esta es la constante todos los días en las comunidades sureñas de la Ciudad de Las Flores.

RECURSOS Y DISTANCIA

Doña Josefa Riguerra, del asentamiento San Jerónimo, expresó que comprar bidones con agua es difícil, ya que cada uno de estos cuesta entre los treinta a cuarenta córdobas, además de tener que acarrearlos desde largas distancias.

Esta problemática existe desde hace muchos años, sin embargo, las familias se turnan en la madrugada, esperando la llegada del agua y así llenan todo tipo de recipientes para luego poder hacer los oficios domésticos.

Janneth García afirmó que el agua llega a sus hogares después de varios meses. En esta casa el grifo se mantiene sellado desde hace tiempo.

“Si ahorita hubiera una epidemia, con qué nos vamos a lavar las manos sino tenemos agua. Esta situación se ha planteado a Enacal, pero ellos dicen que hay muchas personas que están ilegales, pero ello deberían de venir casa a casa a verificar”, mencionó la señora.

Por lo pronto, toda la franja sur de esta ciudad seguirá demandando que este recurso sea más constante.

LA PRENSA buscó la versión de la delegada departamental de Enacal, Xiomara Potosme, pero mandó a decir que estaba en una “reunión extendida”.

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