¿Cuándo se nos agotará la paciencia?
Llevamos un poco más de 2,000 días renegando, rechazando y aguantando las violaciones que el presidente Daniel Ortega ha hecho a las leyes y principios constitucionales de Nicaragua. Recién asumió el poder decidió cambiar los símbolos patrios por coloridas figuras asimétricas en contravención a los reglamentos y tradiciones patrióticas y cívicas. Y así, ha venido haciendo prácticamente lo que le da la gana sin expresar justificaciones por sus actos. Por nuestra parte, a pesar de tantas contradicciones seguimos con nuestra rutina diaria. A veces una queja por aquí o una queja por allá y eso es todo. La oposición se ha divorciado entre ellos mismos y hoy por hoy se acusan más entre ellos que al propio Gobierno.
Así las cosas, no puedo dejar de preguntarme ¿cómo acabará? Porque estoy seguro que en algún momento Ortega dejará de ser presidente, pero la gran pregunta es ¿cómo?, ¿quién lo irá a sacar?, ¿la muerte?, ¿la guerra?, ¿un sufragio?, ¿cuándo se nos agotará la paciencia? A como yo lo veo, existen dos escenarios probables. El primero, es que corramos con la misma suerte que nuestra hermana Venezuela y que nuestro presidente revolucionario muera siendo un dictador electo después de casi 15 años en el poder. Al día de hoy Venezuela agoniza con una hiperinflación, una de las tasas más altas de criminalidad a nivel mundial, una profunda escasez de divisa extranjera y un déficit en la producción interna. Trágica historia la de ese país. Esos dictadores revolucionarios, que se autoconvencen que el pueblo los apoya como reflejo del espejismo de quienes los rodean, terminan despertándose cuando ya es demasiado tarde.
El otro probable escenario es la guerra, que poco a poco se cocina en el norte de nuestro país. Una guerra entre ellos y nosotros, que es lo mismo que decir nosotros contra nosotros. Una guerra que se camufla con noticias del Fondo Monetario Internacional y bonos solidarios, pero al fin y al cabo una guerra. Una realidad que subsiste a pesar que el oficialismo insiste en llamarlos bandas delincuenciales. Esa realidad es peor que la de Venezuela, porque la crudeza de la guerra la conocemos todos, más aun, cuando quedan muchas heridas por sanar.
La difícil pregunta ¿cómo acabará? ronda en mi cabeza con más temor que alegría. Ronda como un enemigo que acecha mi futuro y el de mis hijos. Ronda sabiendo que la guerra no beneficia en nada y llena cementerios. Fuerza a los niños a madurar y a los ancianos a morir. Atemoriza porque la guerra es el destino más probable para un país que ha votado por la propaganda, el asistencialismo y colores brillantes. Atemoriza porque los arbolitos repletos de lucecitas no significan que la Navidad será para siempre. Por ello, hoy siento temor que el mañana se parezca más al ayer y no al futuro. Espero equivocarme y que exista todavía un último y tercer escenario, donde quienes están en el poder se arrepientan mientras todavía quede esperanza.
Esteban Trueba. Médico.
¿Licencia legal o chirica?
A propósito de las reformas a la Ley de tránsito, que según dicen los legisladores orteguistas tiene como objetivo reducir las violaciones a la ley y sobre todo, los índices de accidentes provocados por conductas irresponsables, la primera que debe revisar esas conductas irresponsables es la Policía.
Es muy popular la pregunta ¿cómo conseguiste la licencia de conducir, legal o chirica? y la respuesta la mayor parte de las veces es la segunda opción. Muchos conductores de motos y de carros andan sin licencia o con licencias chiricas, es decir obtenidas por medios no legítimos. ¿Y quiénes son los que dan estas licencias chiricas? Por supuesto que debe ser alguien vinculado a la Policía de Tránsito, no necesariamente los jefes, aunque en muchos casos son ellos también.
El problema es que esta gente que recibe las licencias de esa manera no pasa por los cursos teóricos y prácticos para manejar que exige la ley, ni tampoco por los exámenes físicos, de la vista y de pericia, lo cual en sí mismo constituye un atentado a la seguridad vial y de las personas. Cuando alguien dice que la ley debería ser más educativa que recaudadora, por cuenta no sabe que la parte educativa es precisamente la que se ha estado obviando y seguramente es una de las causas de tanta accidentalidad en las calles.
Debe haber cambios en los procesos de otorgamiento de licencias de conducir o en los encargados de hacerlo, porque desde allí comienza a generarse la situación que ahora tenemos. La primera conducta irresponsable que hay que atacar es el otorgamiento de licencias chiricas.
Eduardo Cáceres.
Matagalpa de aniversario
El viernes 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad la Perla del Septentrión (o sea Matagalpa) cumplió 152 años de cuando pasó de villa a ciudad. El 14 de febrero de 1988 es la fecha más tenebrosa de la triste historia de Nicaragua, pues la primera dictadura de Daniel Ortega castigó a toda la población con la “Operación Bertha”, que fue el robo más grande y descarado de la historia nacional disfrazado de desmonetización. Nuestra moneda fue devaluada y perdió tres ceros, el que tenía mil córdobas se le convertía en un córdoba, todos éramos millonarios en papel moneda, una tortilla de maíz costaba cincuenta mil córdobas pero era difícil encontrarla, existían billetes resellados de diez millones, máxima cifra que cambiaban los bancos por diez mil córdobas nuevos, el resto de millones se tenían que depositar. 26 años han pasado y nadie ha podido hacer efectivo su minuta de depósito, muchos se suicidaron, el 40 por ciento de la población afectada huyó del país, Ortega y sus más cercanos colaboradores están en las listas de los nuevos millonarios de Centroamérica.
Este aniversario de Matagalpa se está celebrando con la apertura del Parque de la Niñez Feliz, que ocupa todo el terreno alfombrado del campo Elías Alonso. No se puede calcular cuántos millones se gastarán en toda una semana de fiesta, pero se pagará con los impuestos de cada ciudadano. Como todo circo sin pan, la “niñez feliz” no pagará nada y serán guiados por activistas políticos luciendo su propaganda orteguista, calculando que para el 2016 muchos de estos niños tengan su cédula y voten por el vitalicio candidato para ganar limpio, ya que los últimos tres fraudes también afectan al sistema.
Febrero también trae buenos recuerdos: el día 13, en 1990, la candidata de la Unión Nacional Opositora (UNO), doña Violeta Barrios de Chamorro, cerró campaña en esta ciudad y las calles resultaron demasiado pequeñas para tantos matagalpinos que perdieron el miedo a pesar que la dictadura en solo una década había producido 30 mil muertos. El 25 de febrero es el día que todos los demócratas debemos celebrar; la UNO contra toda esperanza derrotó en las urnas a una de las peores tiranías que se conoció en la región, se liberaron los presos políticos, se terminó la guerra, miles de jóvenes que eran llevados a la fuerza al servicio militar dejaron botado su fusil cuando vieron que eran libres y también soplaron vientos de paz y democracia en toda Centroamérica.
Celebremos juntos el próximo 25 de febrero, recordando el mensaje de Benazir Butto: “Es muy peligroso enfrentar las dictaduras pero es más peligroso no hacerlo”.
Leopoldo Villalta López.
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