Max L. Lacayo

Abriendo puertas

Una reconocida, violenta y extremadamente peligrosa banda de facinerosos anda suelta. Cada una de las familias del pueblo ha decidido cerrar las puertas y se han aislado de sus vecinos, de la comunidad y —en completa reclusión— esperan no ser agredidos por los malhechores. Lo anterior, más la odiosa colaboración de los usuales oportunistas, han facilitado a los delincuentes el completo control sobre la intimidada población.

El caso de Nicaragua tiene muchas similitudes. De ahí que el clan de forajidos en el Gobierno han ido rompiendo las puertas de nuestras casas e instituciones y se han ido aprovechando de nuestras pertenencias y derechos. Hoy vemos puertas destrozadas por todas partes; en las entidades y poderes del Estado, en las estructuras de los partidos políticos, en la organización de la sociedad civil, en nuestras propias voluntades.

En medio de estos escombros morales, el sistema completo ha sido modificado. La democracia está comprometida, el poder es absolutamente ilegítimo, el Estado de Derecho es una farsa, la sociedad está fragmentada. Y a través de las violentadas puertas han salido miembros de la Policía, del Ejército, líderes de partidos políticos de oposición, legisladores, impartidores de justicia, magistrados electorales, grandes empresarios. Todos ellos a unirse a la banda de proscritos que hoy ostentan el poder sin restricción alguna.

El resto de la ciudadanía no tiene voluntad colectiva, ni derechos ciudadanos, ni organización social, ni partidos políticos, ni gobierno representativo, ni democracia. Todo lo que posee es la ilusión de seguridad que podría otorgar el confinamiento auto impuesto detrás de puertas cerradas.

Los nicaragüenses estamos conscientes de las actuales tendencias de acumulación de poder, de los planes del inconstitucional presidente Daniel Ortega de permanecer indefinidamente en la presidencia y de su intención de escalar la represión fuera de los límites de todo marco legal. Nadie duda que Ortega —igual que todo tirano— exhibe tres características invariables: mano opresora, empeño de conquistar su entorno y propósito de exterminar a quienes él considere un obstáculo para su causa. De nada sirve, pues, estar recluidos detrás de puertas que —tarde o temprano— Ortega llegará a derribar.

Obviamente, Nicaragua hoy atiende a la ley del más fuerte, es por eso que solo en la unión podremos encontrar la firmeza necesaria para prevalecer como sociedad y eventualmente deshacernos de los bandoleros que nos gobiernan. Para esto es necesario que cambiemos la cara de los líderes opositores. Debemos avergonzarlos; exigirles moralidad, probidad y la presentación de planes de cambios cualitativos de organización social. Exigirles que asistan como coordinadores y organizadores de amplias y formales protestas contra la dictadura.

Necesitamos nuevas caras con poder de convocatoria, que entiendan su misión y que eduquen y den ejemplo en materia cívica y orienten en la práctica de la buena política; que promuevan la organización y la comunicación efectiva y todo lo concerniente a responsabilidades y derechos ciudadanos.

Precisamos líderes en la Iglesia, en la empresa privada, en los medios, en las organizaciones civiles, políticas, docentes, que sepan promover valores, propósitos y objetivos realistas con respecto a todos los aspectos sociales, económicos y políticos que conduzcan a la unidad de vecino a vecino, de líder a líder, de organización a organización, de comunidad a comunidad; una unión nacional. Requerimos unidad social y dignidad ciudadana.

Todos unidos no tendremos reservas en abrir nuestras puertas de par en par y así salir a exigir el restablecimiento del orden constitucional y la expulsión de los que hoy secuestran el poder.  

El autor es economista y escritor.

COMENTARIOS

  1. Nicanor
    Hace 13 años

    La unidad no es maná que caiga del cielo. Todos la claman pero nadie da las pautas por dónde empezar. No hay que esperar a un lider milagroso sino exigir un cambio en el sistema educativo, a todos los niveles. Solo a base de educación y ética cambiarán las cosas. Y eso es un proceso que toma años. Todo lo demás es bla bla y oportunismo.

  2. Ernesto lacayo
    Hace 13 años

    Te felicito max por tu exelente articulo,pero no habrasido mas puertas que botar!

  3. Pedro Arauz
    Hace 13 años

    Excelente Max, gracias!
    Despues de todo lo que esta detras del Orteguismo no es mas que miedo, cobardia y siempre termina pegando Carrera.
    Mucho alegra lo que sucede hoy en Venezuela de como la juventud. la illusion y esperanza destruye lo podrido.
    Escuchar a Murillo (por accidente) en la radio ayer fue patetico oir como muestran ese miedo.
    Que horror vivir asi, dan lastima.

  4. Fernando Gonzalez
    Hace 13 años

    Excelente Max. Muy bien presentado lo que esta pasando en Nicaragua. El titulo creo que debio ser «Quebrando Puertas», «Rompiendo Puertas», «Los Quebra Puertas». o similar

  5. Hace 13 años

    Coincidencia o similitud

  6. Hace 13 años

    Lo preguntaria al autor del articulo, los siguiente»que si el encuentra similitud entre lo que esta pasando en el pais, con la estructuracion de poder que existe en Venenzuela? Porque Maduro esta en el poder de Venezuela? Quien esta detras de ese poder? Son las fuerzas armadas de ese pais, en conjunto con la policia Bolivariana, practicamente fuerzas al servicio de los mandatos de Maduro y el soporte de los Cubanos? esiste un poder gubernamental en ese pais, que pueda contradecir al Sr. Maduro?

  7. justicieros
    Hace 13 años

    Seguimos sin mama y sin papa y sin quien nos adopte. ni el orteguismo nos quiere… por ineptos, por yoquepierdistas, y muchos defectos mas.

  8. ANALISTA
    Hace 13 años

    El exilio ha enseñado que cuando se hace una convocatoria fracasa, si esta se hace apelando a la «unidad». Hemos aprendido que es más fácil encontrar propósitos, coincidencias, identificar motivos, evaluar actitudes y ponderar logros, para reunirlos y concertar entre todos metas en las que trabajemos juntos. Seguimos siendo los de adentro y los de afuera. Lo siento Max, Uds., nunca han querido y sólo se han aislado y debilitado, sigue el odio y discriminación. Así, nunca se va a poder.

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