Wilfredo Montalván

¿Ciudadanos o súbditos?

Aunque a los nicaragüenses no nos gusta que se nos compare con otro país, en un mundo cada vez más interdependiente por los avances de la ciencia y la tecnología, resulta inevitable incurrir en ello, porque al fin y al cabo no somos una isla perdida en las inmensidades del mar, ni gozamos de la autarquía para valernos únicamente por nosotros mismos. Lo que ocurre en Europa, en los Estados Unidos y en los países vecinos nos afecta directa o indirectamente en nuestro desarrollo y en nuestro destino como nación.

He traído esto a colación, porque en los primeros meses del presente año, el mundo ha sido testigo de procesos democráticos con elecciones nacionales libres, justas y honestas en dos países hermanos de la América Central: Costa Rica y El Salvador. A los nicaragüenses que vivimos en el exterior, debemos hacer pública confesión sin ambages, que esto nos ha provocado dos profundos sentimientos:

El primero es la sana envidia que tenemos al ver cómo otros pueblos, gozando de absoluta libertad antes, durante y después de las elecciones, desfilaron pletóricos de alborozo en verdaderas fiestas cívicas a depositar su voto —que es absolutamente respetado— con el fin de elegir legítimamente a las autoridades que habrán de gobernarlos durante los próximos cuatro años. No hubo derramamiento de sangre qué lamentar, ni turbas que los apalearan; vencedores y vencidos al final del escrutinio se abrazaron fraternalmente con el firme propósito de seguir luchando para sacar adelante a su país.

Y lo segundo es que al compararnos con dichos países, donde vemos fulgir la libertad con todo su esplendor, mientras en el nuestro lo que prevalece es una tremenda oscurana —bajo un dictador con pretensiones de monarca después de tres sucesivos fraudes electorales—, es cuando nos preguntamos si los nicaragüenses hemos dejado de ser ciudadanos del siglo XXI para retrotraernos a ser simples súbditos como los que proliferaban bajo las cortes europeas en épocas pasadas. Para que nadie se llame a engaño veamos cómo define el diccionario estas dos rotundas palabras: Ciudadano: es el que está en posesión de los derechos que le permiten tomar parte del Gobierno de su país. Súbditos: son los que están sujetos a la autoridad superior con la obligación de obedecer. (En los países democráticos se obedece a las leyes y no a la voluntad de un dictador).

Para nadie es un secreto que el Daniel Ortega y su consorte, valiéndose del Ejército, la Policía y una cohorte de corruptos funcionarios, públicos y privados, han prostituido la democracia en nuestro país y son los responsables de que todo cuanto hacen, desde elecciones fraudulentas, Constitución y leyes a su medida, contratos canaleros amañados y otras tantas aberraciones, son los responsables, repetimos, de que la dignidad y el prestigio de Nicaragua, en el concierto de las naciones, ande por los suelos.

Ahora, muchos de ustedes se preguntarán: ¿por qué naciones como Costa Rica y El Salvador tienen verdaderas elecciones libres y nosotros los nicaragüenses no podemos tenerlas? La respuesta es muy sencilla: porque mientras en esos países han llegado al Gobierno estadistas que aman a sus pueblos y se han preocupado por impulsar la institucionalidad democrática que promueve su progreso y bienestar, en el nuestro, en nuestra querida Nicaragua, los que la han gobernado, sobre todo en los últimos años, casi sin excepción, han sido matones, aventureros sin consciencia que se han propuesto implantar tiranías, cuya única preocupación es enriquecerse junto a sus paniaguados, perpetuarse en el poder para defender sus bastardos intereses y pisotear los derechos de las grandes mayorías que no están de acuerdo con esos injustos procederes.

Pero, como decía el poeta, “nunca está más oscuro que cuando va a amanecer” y los nicaragüenses no debemos perder la fe en que a pesar de lo oscuro que apunta el porvenir, vendrán días en que al igual que ticos y salvadoreños, también nosotros vamos a poder vivir en democracia y tener verdaderas elecciones libres para elegir a nuestros legítimos gobernantes, sin represiones, fraudes o imposiciones arbitrarias, como desgraciadamente ocurre en la actualidad. Hay que tener fe: ¡La voluntad de unos pocos jamás ha prevalecido sobre la voluntad de un pueblo ansioso de libertad!

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

COMENTARIOS

  1. Hace 13 años

    Pienso que cuando la Sra. Chamorro goberno el pais, existio la oportunidad de liberar al pais de muchas de las lacras que hoy lo infortunadamente lo gobiernan, pero muchas razones que no viene al caso, y aunque son de importancia, seimplemente no se dieron, y dieron lugar a que llegaran al poder, hombres mas interesados en su poder y peculio personal y darle manos llenas a sus amigotes o aquel, que no recibio la mas minima oportunidad e llegar a segunda base. Resultado, hoy por hoy la familia

  2. Hace 13 años

    real han hecho un pure de mango con la Constitucion, Leyes, Derechos y las Libertades de sus conciudadanos, y se han acomodado en el trono del poder, hasta que las muerte los separe. Obviamente y coincido con el autor del articulo, en que en esta vida que hoy vivimos, nada es para siempres, y lo que hoy es cierto, manana quizas no exista, y todo va a depender, del mismo ciudadano nicaraguense y su actitud y resolucion de querer vivir en una autentica DEMOCRACIA

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