Johannesburgo/AFP
Veinticuatro mineros clandestinos atrapados en una mina de oro abandonada cerca de Johannesburgo fueron arrestados el lunes después de ser rescatados, mientras que un número indeterminado de hombres permanecía en el fondo por miedo a la policía.
«Todavía hay gente bajo tierra», explicó a la AFP un técnico de los socorros municipales, David Tshabalala. «Tienen miedo de ser detenidos», agregó. La policía cercó la superficie del área con alambre de púas. La mina pertenece al grupo Gold One Internacional, que explota el oro y el uranio en África austral, y está situada a poca distancia de Johannesburgo, en el suburbio de Benoni.
La operación de rescate a gran escala, lanzada el domingo después de que los gritos que procedían de las profundidades de la tierra alertaron a la policía, se transformó con el paso de las horas en una difícil negociación para hacer salir a los buscadores de oro ilegales.
«El personal de socorro incitó a los que habían salido al aire libre a persuadir a sus cómplices que permanecían bajo tierra a salir», explicó Luyanda Majija, miembro del equipo de socorristas ER24. Once mineros habían sido rescatados a partir del domingo y esperaban en la comisaría para comparecer ante la justicia por actividad minera ilegal.
Ninguno de ellos estaba herido, según los exámenes médicos. Es posible que algunos hayan podido salir luego de que las primeras operaciones de socorro fueron suspendidas, el domingo de noche, pues los mineros rechazaban la ayuda.
Ir a buscarlos por la fuerza hubiera presentado riesgos demasiado importantes para los socorristas, que poco antes habían bajado agua y víveres.
Los mineros ilegales son a menudo exmineros o desempleados, procedentes en general de Sudáfrica y de países pobres vecinos. Algunos trabajan a veces varios meses en el fondo de minas que no son mantenidas y carecen de ventilación.