Gabriel Sandoval confesó que estranguló a Mariela López. LA PRENSA/ N. GALLEGOS

Asfixió mujer con un cable

Parco y con las manos esposadas, el sujeto Gabriel Sandoval, de 30 años, confesó ayer haber acabado con la vida de su expareja Mariela de los Ángeles López Hondoy, de 28 años, el pasado 30 de enero.

Parco y con las manos esposadas, el sujeto Gabriel Sandoval, de 30 años, confesó ayer haber acabado con la vida de su expareja Mariela de los Ángeles López Hondoy, de 28 años, el pasado 30 de enero.

El cadáver de López Hondoy fue encontrado el 2 de febrero pasado en un predio montoso ubicado en la fortaleza El Coyotepe, en Masaya.

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Desde que hallaron el cadáver de Mariela de los Ángeles López, sus familiares demandaron a las autoridades que aclararan el crimen. Los parientes presumieron, desde el comienzo, que el asesinato lo había cometido su expareja, Gabriel Sandoval, quien fue presentado ayer por la Policía de Masaya. El jueves, en el barrio Monimbó de Masaya, un grupo de vecinos se solidarizó y apoyó la petición de los familiares de aclarar este asesinato. Las organizaciones de mujeres y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), también se sumaron a la solicitud de los parientes.

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Según el comisionado mayor Horacio Sobalvarro, jefe de la Policía de Masaya, el sujeto había pasado el día con la mujer, paseando a bordo de un taxi. Al caer la noche la pareja decidió trasladarse al sitio antes mencionado, en donde tras una acalorada discusión, supuestamente la víctima agredió físicamente a Sandoval, y este reaccionó apretándole el cuello con un cable del cargador del teléfono de la mujer.

Sandoval la apretó tan fuerte que la muchacha cayó asfixiada. Según el confesor, esta medida la adaptó para “calmar” los manotazos de su expareja.

Al ver que la joven no reaccionaba, el homicida decidió tomar el teléfono de su víctima, echárselo a la bolsa y salir campantemente.

PENSÓ QUE JUGABA

“Yo cometí el error y le pido disculpa a la familia (de la víctima) por lo que pasó con su hija y no fue mi intención haberle hecho daño. Yo pensé que estaba jugando al verla tendida y luego me fui, y hasta los cinco días me di cuenta que había muerto. Yo pensé que ella me iba a seguir, pero nunca fue mi intención”, confesó el hombre.

Tras rastrear el celular, la captura del sujeto fue cosa de tiempo, y así se fue tejiendo las condiciones para su aprehensión.

“No me entregué porque estaba esperando a una persona de confianza para contarle lo sucedido”, explicó el homicida.

La Policía logró conocer que el victimario se encontraba escondido en la casa de su hermano mayor, quien habita en Diriamba, logrando así su captura el pasado viernes en horas de la mañana.

Sandoval quiso escapar, pero fue capturado luego de realizar un operativo relámpago.

AVES DE RAPIÑA DESFIGURAN

El cadáver de la mujer fue hallado bajo una manada de aves de rapiña que lo devoraban y ya estaba en bastante estado de descomposición, el pasado 2 de febrero en el sitio referido.

En las próximas horas el caso pasará a las instancias judiciales, mientras los familiares de la víctima fustigaban por una profunda investigación porque consideran que hay más involucrados en este asesinato ocurrido en las faldas de El Coyotepe.

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