Elioconda Cardoza

Estelí, algo más que tabaco

En días recientes se realizó en la ciudad de Estelí el III Festival del Tabaco Puro Sabor Nicaragua 2014. Sucesivamente hemos leído en los medios de comunicación las ventajas económicas que ha venido logrando la ciudad con el rubro del tabaco. Hay más fábricas para la producción de puros con calidad de exportación a los países que pagan bien y cuyo estilo de vida incluye, casi como un arte, no solo fumar, sino ofrecer puros de una caja finamente diseñada. Enhorabuena.

Si bien es cierto esa actividad es significativa para la economía local y nacional, no constituye en modo alguno el concepto fundamental en el cual Estelí cimenta su abolengo. Este se sustenta desde 1955 con la fundación de la Escuela Normal Rural de Estelí y que comenzó a funcionar a partir de 1957 para los aspirantes a maestros de educación procedentes del norte y de casi todo el país. La progresista escuela de maestros fue el núcleo de un novedoso proyecto educativo nacional. Constituyó un proyecto focal, con escuelas primarias, denominadas Escuelas Nucleares, sitios hacia donde eran dirigidos los maestros egresados. El Proyecto de Nuclearización Educativa fue financiado por el Servicio Cooperativo Interamericano de Educación Pública (SCIEP), cooperación externa norteamericana, preludios de la controversial política estadounidense para América Latina de “Alianza para el Progreso” (1954-1963).

Con ese proyecto se abrió el espacio para una generación que empezó a formarse como maestros, con un currículum integral y mística de trabajo en todos sus ámbitos, desde el aula, biblioteca, internado, al trabajo de campo usando herramientas agrícolas en siembra de hortalizas y legumbres; a la par de la cultura de su consumo. Ya se cumplieron más de cincuenta años de funcionamiento de la escuela.

En la actualidad, desde hace tres años vienen realizándose Encuentros de exalumnos normalistas de las primeras generaciones de egresados. Precisamente los días 8 y 9 de febrero recién pasados se realizó uno de esos emotivos encuentros de maestros, ciudadanos sensibles con gran bagaje profesional, pero que no olvidan de donde surgió la formidable simiente que les ha permitido servir a la educación en el aula y en posiciones claves del sistema educativo. Por encima del interés sentimental y recreativo de la actividad estuvo presente en esta ocasión un espacio de reflexión principalmente sobre el estado de deterioro de las instalaciones físicas del plantel educativo en donde se forjan gran cantidad de educadores nicaragüenses y que además se usa para eventos conexos como capacitación de maestros en servicio. Por todas las razones pedagógicas, inherentes a la formación de maestros, pienso que es urgente dotar a la Escuela Normal de un nuevo edificio dotado de su biblioteca y salas de computación acordes a estos tiempos. Estelí luce descalzo sin atender las necesidades urgentes de la Escuela Normal. Se me viene a la mente que la ministra de Educación, la prestigiada educadora Myriam Raudez, es esteliana. Pero esa responsabilidad no es individual, es muy amplia y atañe a muchos elementos locales y nacionales.

Merece gran respeto y reconocimiento la generación actual de colegas maestros de esa querida “Alma Máter”, pues todo lo que hacen es más valioso ante las exigencias de un sistema educativo con muchas carencias. Sin embargo mi voz les fortalece y alimenta la esperanza de que muy pronto ustedes y sus alumnos se moverán en un ambiente acorde a lo que nos merecemos los maestros y estudiantes nicaragüenses pues un gobierno sensible no puede ser ajeno a nuestras voces y a lo mejor no ha sido debidamente informado de esta urgencia. La autora es profesora y escritora nicaragüense.

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