Luis Eduardo Martínez M.
El arqueólogo Mario Rizo destacó que el hallazgo contribuye a conocer más de las raíces de la cultura nicaragüense contemporánea y “es un capital cultural del país que puede ser de provecho si lo sabemos utilizar”.
“En principio hay que preservar esto porque la expansión urbana de Matagalpa podría acabar este vestigio y perdemos toda esa información”, agregó.
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Alrededor de 41 montículos en unos potreros al sur de la ciudad de Matagalpa, así como restos de cerámicas hechas con un material que por el color es llamado Segovia naranja, entre otras evidencias arqueológicas, hacen creer a un grupo de estudiosos que encontraron el sitio donde en la época precolombina estuvo asentada la parcialidad indígena de Solingalpa.
El valioso hallazgo fue anunciado en vísperas del 152 aniversario de la ciudad de Matagalpa (mañana) por los arqueólogos Paul Cruz y Mario Rizo, acompañados por el historiador Eddy Kühl Aráuz.
Matagalpa “estaba aquí antes de la llegada de los españoles y siempre fue (una población) importante”, refiere Kühl, indicando que en sus averiguaciones históricas encontró un censo hecho en 1581, en el cual se menciona la cantidad de solteros, casados y viudas que había en Matagalpa, Molagüina y Solingalpa, las tres parcialidades de los matagalpas mencionadas por los cronistas.
Manuscritos del misionero Fray Margil de Jesús, en 1703, dieron otra pista del sitio ubicado a “un cuarto de legua” de Molagüina y con esos datos, el joven arqueólogo Cruz dio con las ruinas de la parcialidad de Solingalpa en la propiedad de Esmeralda Vallejos, al oeste del cerro Apante.
“Encontramos una gran cantidad de cerámica Segovia naranja y obsidiana (usada por los matagalpas para hacer puntas de flechas) y los pobladores acá han encontrado entierros secundarios en urnas, además de monedas españolas”, comentó Cruz.
Explicó que los montículos identificados en el lugar pudieron tener diversas funcionalidades, desde el centro habitacional o un centro de oración de los matagalpas residentes en la antigua Solingalpa, aclarando que para definir la funcionalidad real es necesario hacer excavaciones.
“Además de ser una de las aldeas que se conservan en buen estado, es un potencial arqueológico y turístico para el municipio”, dice Cruz.
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