País paradójico
Mientras en el campo cada día se ve a más adultos y niños en estado de miseria, mientras en la ciudad aumentan los niños trabajadores y los indigentes, mientras en los hospitales y centros de salud escasea la medicina, mientras los caminos y carreteras por donde se trasladan las cosechas desaparecen por falta de mantenimiento, mientras los fondos del INSS agonizan junto con las esperanzas de los jubilados, mientras los miles de trabajadores del Estado, despedidos por ser honestos, esperan con ansias sus respectivas liquidaciones, el derroche de recursos por parte de la familia real aumenta en aras de enaltecer la figura del líder eterno de un partido político.
Es inaudito ver cómo han forrado casi por completo todo el territorio nacional con grandes rótulos que muestran sonriente y victorioso al presidente más populista e incapaz en la historia de Nicaragua, y posiblemente de Centroamérica, mandando el mensaje de que nuevamente será el candidato de un partido, que al igual que Nicaragua, está secuestrado por una familia, la que decide qué debemos hacer, cómo debemos actuar, y cómo debemos venerar a este mal llamado líder.
Nicaragua se ha convertido en la hacienda privada de esta familia, convirtiéndola en campo de experimentos y caprichos, incluso de los más absurdos disparates, como los árboles metálicos que, por orden de la compañera, se instalaron en Managua y que representan uno de los mayores gastos en la historia de la capital.
Las personas que ostentan el poder no escatiman esfuerzos en derrochar los recursos que tanto nos cuesta obtener. Me pregunto y les pregunto: ¿Es más importante un rótulo con la cara de una persona que 200 pupitres en una escuela? ¿Vale más un árbol metálico sin sentido, que además consume miles en electricidad, que una familia pobre con una vivienda digna? ¿Resuelven estos absurdos las necesidades sociales de tantas personas que piden limosna, incluso a la par o debajo de los mismos? ¿A cuánto equivalen estos gastos en el maltrecho presupuesto de la República?
¿Cuánto debemos trabajar y pagar en impuestos los nicaragüenses para complacer las excentricidades de esta familia?
¿Tendrán que vender como chatarra estos rótulos y árboles todos los trabajadores despedidos para tener sus liquidaciones? ¿Creen que el pueblo aguantará hasta que esta familia lo decidan para reaccionar ante tanta hipocresía? Y ¿recuerdan a Somoza?
Francisco Javier Gutiérrez L.
El regreso a clases
Ahora que inició un nuevo año escolar, donde todos los niños, jóvenes y algunos adultos (modalidad por encuentro), vuelven a las aulas de clases, es necesario hacer una reflexión, tanto a los estudiantes, como a los padres de familia, con el fin de que los muchachos traten de obtener un buen rendimiento escolar, esto dado al “regular” sistema educativo que existe en el país.
Uno de los puntos a tomar en cuenta es que no es buen estudiante aquel alumno solo porque tiene la mejor mochila; los padres de familia deben procurar revisar y realizar sus gastos en material escolar, en lo que se considere esencial para su utilidad en el colegio o universidad.
Debe existir apoyo y confianza mutua entre hijos y padres, para que en conjunto y coordinados con los maestros de la enseñanza, pregunten sus inquietudes si no le entienden a determinado tema o ejercicio.
Estar concentrado y poner atención debida, cuando se les esté explicando la clase correspondiente, pues se sabe que por lo general entre la juventud hay muchas distracciones por lo que estas deben tratar de evitarse.
Es de mucha importancia que entre los padres de familia y el hijo exista una conversación amena, apoyo para que estos salgan adelante, sobre todo el regreso a clases se debe iniciar con buen pie, para terminar bien.
Por tanto, los muchachos, deben siempre pensar en positivo, aprovechar la oportunidad que se te presenta, para que logren concluir gloriosos llegando a la meta propuesta. De manera que también haz de perseverar, porque todo aquel que persevera, alcanza.
Róger Salinas Gallegos
Colocar bancas en aeropuerto
¿Por qué este Gobierno no manda a hacer unas bancas, aunque sean de plástico, para los miles de usuarios del aeropuerto de Managua? ¿No les da vergüenza cobrar tanto solo por entrar a los salones y no brindar un servicio tan básico como es tener en qué sentarse a esperar a que salga su bendito vuelo, ya sea de día, de noche o de madrugada, ya que los pasajeros nacionales o extranjeros se tienen que tirar al piso cuando los vence el cansancio, porque a veces se tiene que esperar hasta seis horas?
Vivo en Miami y recientemente estuve por unos día en Nicaragua visitando a familiares.
Miriam Cruz
Orden a las caponeras
No sé si felicitar o desearle suerte a Amaru Ramírez por su nombramiento como director de Irtramma, ya que el gremio de transportistas, el cual él debe de regular, es de los más difíciles del país. Solo tomemos en cuenta que fue gracias a este gremio que don Daniel Ortega pudo “gobernar desde abajo” durante los 11 años de gobiernos no sandinistas.
Amaru tiene en sus manos un gran problema. Pero todo problema se resuelve dividiéndolo en problemas más pequeños, para luego solucionar estos uno a uno. Al final, el problema grande termina por resolverse. Para comenzar, podría buscar cómo ordenar las caponeras.
Antes que todo hay que entender que las caponeras cubren dos necesidades principales: la necesidad de las personas de transportarse desde las vías principales a sus hogares en aquellos sitios donde los buses no entran y los taxistas prefieren no entrar; y una necesidad de empleo de personas que miran en este medio, un medio de subsistencia.
Al juntarse estas dos necesidades, las caponeras han crecido exponencialmente y sin control aparente. Se debe buscar cómo esta actividad sea beneficiosa para todos y que no represente un peligro para las personas y vehículos sobre la vía.
Lo primero sería capacitar a los caponeros. Hay que entender que las caponeras, aunque parezcan motos, no tienen la misma maniobrabilidad ni visibilidad que una moto. Además, transportan pasajeros. Por tanto, debería de existir una licencia para caponeros cuyo requisito sea recibir y aprobar un curso de las medidas de seguridad a seguir a la hora de conducir una caponera.
Luego se debería de prohibir la circulación de estos vehículos en carreteras, bulevares y pistas principales de la ciudad. Ya hay mucho tráfico congestionando estas vías y las caponeras solo vienen a crear más caos.
Por último, la Alcaldía de Managua debería de crear las condiciones para que estas caponeras se estacionen a esperar clientes, ya que al hacerlo sobre la calle, entorpecen la libre circulación de otros vehículos y provocan accidentes.
Felicito a Amaru Ramírez por su nuevo puesto, un reto donde podrá probar la calidad de profesional que es y le deseo mucha suerte, para que los fines políticos con que se manejan las instituciones del Estado no le afecten y pueda al fin ordenar lo que muchos no han podido.
Federico Kühl
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