Gloria Picón Duarte
Reelección, militarismo, falta de consulta, Canal Interoceánico, son los principales temas de las reformas a la Constitución que preocupan y que fueron objeto de debate en las aulas de las escuelas de Derecho de varias universidades.
Naraya Álvarez tiene 18 años, es estudiante de segundo año de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA) y desde su punto de vista lo que se hizo con la reforma fue politizar la Constitución, sin beneficio para la población.
Sin embargo, Geormar Vargas, estudiante de tercer año de la Upoli, opina que desde que no se tomó en cuenta a la población, a través de un plebiscito o un referendo, para saber si las reformas eran necesarias, realmente no hay democracia.
Un punto que preocupa a Vargas es la concesión del Gran Canal, por los efectos que este tendría en el futuro y sobre la autonomía de los pueblos indígenas nicaragüenses.
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“Hay que recordar que la Carta Magna es la máxima expresión de la defensa de los derechos de los ciudadanos y no es posible que sea utilizada como instrumento político. Estamos retrocediendo varios años en el tiempo, como cuando se utilizaba para monopolizar el poder. Varias de las reformas están mal elaboradas y mal enfocadas”, opina Álvarez sobre la reforma.
Para Jerson Cerda, estudiante de tercer año de Derecho de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), el punto de debate más fuerte es la reelección, pero también el hecho de que las reformas se realizaran sin una consulta amplia, porque se perdió la oportunidad para incluir reformas alrededor del respeto a los derechos humanos, como la adopción del tercer protocolo facultativo de la Convención del Niño, entre otros.
En este mismo sentido, Claudia Reynoza Jarquín, estudiante de cuarto año de Derecho en la Upoli, considera que se debió aprovechar para proteger constitucionalmente a grupos vulnerables como la comunidad gay, lesbiana y transexual, así como recortar la cantidad excesiva de diputados, porque cree que su eficiencia ha sido decadente.
FALTA CONCIENCIA
Sin embargo, Reynoza también cuestiona el papel de la ciudadanía. “La reelección ya está instaurada, pero si hubiera una población con conciencia democrática y de relevo generacional, no (se) permitiría en las próximas elecciones que Daniel Ortega vuelva a ser presidente ( ) Le echamos la culpa a los políticos, pero los ciudadanos que los ponemos ahí estamos permitiéndolo”, critica Reynoza.
Lowell Hodgson tiene 17 años, cursa segundo año de Derecho en la UCA y le preocupa lo que hay más allá de lo literal. “No era solo ver la manera literal, sino lo que puede pasar por debajo: ayudame que te ayudaré, un juego político, el partido jugando puntos con el Ejército para aumentar su poder en el país”, dice.
Sin embargo, Geormar Vargas, estudiante de tercer año de la Upoli, opina que desde que no se tomó en cuenta a la población, a través de un plebiscito o un referendo, para saber si las reformas eran necesarias, realmente no hay democracia. Un punto que preocupa a Vargas es la concesión del Gran Canal, por los efectos que este tendría en el futuro y sobre la autonomía de los pueblos indígenas nicaragüenses.
Claudia Reynoza, cuarto año de Derecho en la Upoli.
Naraya Álvarez, segundo año de Derecho en la UCA.
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