Un hombre pinta en un muro, junto a un graffiti que dice «Los héroes de la revolución no serán olvidados» el 9 de febrero de 2014 en la céntrica calle Krestschatik de Kiev

La oposición ucraniana sigue movilizada

La oposición ucraniana movilizó nuevamente el domingo a más de 70.000 manifestantes en Kiev, mientras los servicios especiales ucranianos (SBU) anunciaron medidas para responder a amenazas de actos terroristas.

La oposición ucraniana movilizó nuevamente el domingo a más de 70.000 manifestantes en Kiev, mientras los servicios especiales ucranianos (SBU) anunciaron medidas para responder a amenazas de actos terroristas.

Si bien la manifestación del domingo se desarrollaba sin incidentes, los servicios especiales indicaron la «activación» de su centro antiterrorista debido a un «número creciente» de amenazas. Las medidas tomadas «son públicas y tienen ante todo un carácter preventivo», precisaron los servicios especiales ucranianos.

Se trata, principalmente, de intercambiar información, controlar los medios necesarios, verificar «amenazas anónimas de atentados con explosivos», buscar a los responsables y definir sus motivaciones, agregaron.

Mientras tanto, la oposición ucraniana seguía el domingo determinada a proseguir sus protestas. «No tenemos intención de rendirnos. Iremos más lejos», proclamó en la Plaza de la Independencia el militante Dimytro Bulatov, cuya foto con la cara desfigurada por las torturas dio la vuelta al mundo. El opositor se dirigió a los manifestantes por teléfono desde de Lituania, donde ha sido hospitalizado.

Uno de los dirigentes de la oposición, el exboxeador Vitali Klitschko, desafió al presidente a que vaya a la plaza «a oír lo que la gente dice de él». Klitschko llamó a los ucranianos a observar una huelga general de una hora el jueves a las 11 de la mañana (9h00 GMT) y a salir a la calle con la bandera nacional, celeste y amarilla.

Enfervorecido, Klitscho añadió ante la masa que el gobierno de Yanukovich «no nos podrá romper. Seguiremos luchando».

El exboxeador invitó a los manifestantes a inscribirse en las unidades de autodefensa creadas en distintos puntos del país y seguir la consigna «soy ucraniano y no tengo miedo».

«La gente tiene que seguir en la calle hasta el final, de lo contrario tendremos represalias. Y la oposición tiene que estar más decidida, no limitarse a los discursos desde la tribuna. Necesitamos una elección presidencial anticipada y una nueva Constitución», dijo a la AFP Anna Rebenok, una joven secretaria que fue a manifestarse.

El influyente empresario y diputado independiente Petro Poroshenko señaló que 392 manifestantes detenidos en los enfrentamientos recientes con la policía fueron liberados ,y que 49 seguían arrestados. La liberación de esos militantes es una de las exigencias de los opositores.

A la espera de un nuevo gobierno

Localización de los edificios públicos de Kiev ocupados por los manifestantes y las zonas bajo control

Rusia, de un lado, y la Unión Europea y Estados Unidos, que mantienen una pugna por influir en la orientación estratégica de Ucrania, esperan el nombramiento de un nuevo primer ministro, tras la renuncia de Mykola Azarov y su gabinete el 28 de enero.

La decisión se anuncia de lo más peliagudo para Yanukovich, muy presionado por Rusia, pero también por la UE y por Estados Unidos, que han ofrecido ayuda económica.

Moscú ofreció a Ucrania una ayuda financiera de 15.000 millones de dólares y una reducción del precio de su gas en un tercio, después de que Yanukovich rechazara en noviembre firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea para acercarse más a Rusia.

Yanukovich se reunió con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en un esperadísimo encuentro el pasado viernes en Sochi, donde se celebran los Juegos Olímpicos de Invierno. Pero, de momento, no ha trascendido nada de la conversación.

Rusia, que ya ha entregado parte de su ayuda económica, ha advertido de que la concesión del resto dependerá del signo político del nuevo gobierno ucraniano.

Parece poco probable que Yanukovich pueda encontrar a un candidato aceptable al mismo tiempo para Rusia y para los países occidentales, que reclaman un gobierno «técnico» de unidad nacional, donde la oposición proeuropea tenga un peso real.

La oposición reclama, en primer lugar, una reforma constitucional para volver a la carta magna de 2004 y reducir los poderes del presidente en favor del Parlamento y el gobierno.

El presidente dice que está dispuesto a dialogar sobre una reforma constitucional, pero propone la elaboración de un nuevo texto, que podría llevar varios meses. La oposición rechaza esta última opción, por considerar que se trata de una argucia para ganar tiempo.

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