Lucía Navas
“Se trata de construir una clase emprendedora e innovadora, de modo que las mejores empresas (esto es, aquellas que exportan bienes, servicios e incluso capital) ya no palidezcan en comparación con los emprendedores estrella de otros lugares”, resalta.
Incluye como elementos principales de un entorno favorable al emprendimiento y la innovación, la generación de capital humano, sobre todo de ingenieros y científicos. Además mejorar la logística y la infraestructura recordando que la modernización de los puertos, el transporte y las aduanas puede proporcionar una ventaja competitiva a los productos de la región.
Resalta el aumentar la competencia, porque si bien la región se ha globalizado, pero muchas industrias permanecen ajenas a la competencia. Importante es reducir los sistemas proteccionistas, porque eso pone en desventaja a las pymes contra las grandes compañías.
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Entre el 2006 y 2010 en Nicaragua un cuarenta por ciento de las empresas introdujeron un nuevo producto al mercado. Parece una tasa alta pero es lo contrario. A nivel de América Latina nuestro país está entre el grupo de Santa Lucía, Venezuela y México con los porcentajes más bajos de empresas que innovan.
Contrario pasa con Costa Rica y Honduras, donde se está a niveles de Chile o Paraguay, donde el promedio es el sesenta por ciento de las compañías que introdujeron al mercado un nuevo producto en 2010.
Esta radiografía sobre el nivel de innovación de América Latina y el Caribe la realiza el Banco Mundial (BM), en un reciente estudio donde se señala como un “reto urgente” que en la región se eleve el nivel de productividad para evitar un estancamiento o incluso retroceso de los crecimientos económicos vividos los últimos años.
“El emprendimiento en América Latina: Muchas empresas y poca innovación”, es el estudio del BM que será presentado mañana en Managua. En este se advierte que el elevado número de compañías que se forman en la región no es necesariamente sinónimo de éxito, sino un síntoma de la falta de dinamismo.
Hay una gran desventaja en cuanto a desarrollo tecnológico y de inversión en procesos más modernos de producción en Latinoamérica comparada a otras regiones del mundo, como Asia y Europa, que están constantemente innovando y por ende siendo mayormente competitivas.
ALGUNOS RESULTADOS
Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, quien dirigió el equipo que elaboró el estudio, lo va a presentar en un foro a los gremios empresariales y a las autoridades del gabinete económico de Gobierno de Nicaragua.
El organismo internacional identifica en el estudio que la brecha de la innovación abarca desde las pequeñas empresas hasta las multinacionales latinoamericanas, conocidas como multilatinas, y las subsidiarias de los grandes conglomerados internacionales.
Algunos de los resultados del estudio son que las empresas latinoamericanas no tienen el tipo de inversión en investigación y desarrollo que empresas similares de otras regiones emergentes, y competitivamente no dan mucha batalla porque ofrecen al mercado exterior los mismos productos que en sus mercados locales.
La evaluación en general es que las empresas de la región introducen productos con menos frecuencia, invierten menos en actividades de investigación y desarrollo, obtienen menos patentes y son peor gestionadas que sus pares de países de un nivel de desarrollo económico comparable en otras partes del mundo.
El promedio en inversión y desarrollo de las cinco economías más grandes de Latinoamérica y el Caribe equivale a dos tercios de la de China, si se expresa como porcentaje del valor agregado del sector manufacturero, y a un tercio si se expresa como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), compara el reporte. En los demás países de la región es menor, aproximadamente un tercio del nivel de China.
“Se trata, pues, de brechas de innovación preocupantes”, resalta el Banco Mundial.
COMPROMETE CRECIMIENTO
Llama la atención al sector privado y a los gobiernos que la falta de innovación es una de las principales razones por las que “las empresas de Latinoamérica crecen tan lentamente”.
Prueba de ello, señala que en “los mercados de exportación solo prosperan las empresas con mejor desempeño, mientras que las empresas con rentas elevadas quedan excluidas”.
De hecho, la mayoría de las empresas latinoamericanas que entran en los mercados de exportación no sobreviven más de un año, refiere el organismo.
Entre las conclusiones el estudio enfatiza que “con la reducción de los vientos de cola que favorecieron a Latinoamérica y el Carine, durante los últimos años, la región tendrá que recurrir a sus propios medios para estimular el crecimiento”.
El reto de elevar los niveles de productividad se hace urgente para el BM, al advertir que el progreso social alcanzado corre el riesgo de que “se echen a perder si el crecimiento se mantiene bajo durante demasiado tiempo”.
Se recuerda que parte del progreso alcanzado ha sido que casi 70 millones de personas salieron de la pobreza en la última década y aproximadamente 50 millones se unieron a la clase media entre 2003 y 2009.
Para avanzar más se plantea al sector público y privado acordar estrategias y políticas de impulso a la innovación, para crecer a nivel de empresa y por ende impulsar mejores resultados de las economías, e “incluso para sobrevivir” en el mercado. Se recomienda a los gobiernos complementen el énfasis que han puesto en ayudar a la pequeña empresa con políticas enfocadas a apoyar a las firmas jóvenes con un alto potencial de crecimiento.
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