Ana María Osorio, madre de Franklin Joan Osorio Amador, un joven nicaragüense asesinado el 18 de enero en el sector conocido como Las Piedrecitas, a tres kilómetros de la frontera con Honduras, implora al Gobierno central que le ayude a repatriar el cuerpo de su hijo para darle cristiana sepultura en su tierra natal.
El joven de 22 años, originario de la comarca El Limón, municipio de Jalapa, tenía unos 20 días de estar cortando café en fincas vecinas con la frontera de Nicaragua.
Los familiares de la víctima relatan que a su pariente lo invitaron a una fiesta el sábado 18 de enero, pero prefirió asistir a un culto evangélico.
En el trayecto, a cuatro cuadras de la iglesia, fue interceptado por desconocidos que lo hirieron de muerte.
Después los asesinos lo habrían llevado en vehículo a siete kilómetros del lugar, hacia el interior del territorio hondureño, donde incineraron su cuerpo, según publicaciones de medios de comunicación hondureños.
Doña Ana María Osorio reveló que desde el 20 de enero gestiona la repatriación de los restos de su hijo, que aguarda en la morgue de Medicina Legal en Tegucigalpa, Honduras.
“Pido a la Cancillería, al Gobierno de Nicaragua. Mi hijo no puede estar tanto tiempo votado allá, tal vez hablando de Gobierno a Gobierno me lo pueden dar para sepultarlo en Jalapa, por que en Honduras me piden ADN y no hay forma de darlo”, dijo entre sollozos la madre del ahora occiso Franklin Osorio Amador.
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