Lecciones de un debate impecable

En un formidable ejemplo de democracia, los votantes costarricenses pudieron ver, a solo siete días antes de las pasadas elecciones, a sus principales candidatos a presidente en un debate televisado organizado y promovido, ni más ni menos por el Tribunal Supremo de Elecciones de ese país, lo que en Nicaragua equivale al Consejo Supremo Electoral.

Ya todos sabemos el resultado de dicha justa, una segunda ronda en la que se medirán, en marzo, el oficialista Johnny Araya, de Liberación Nacional, y Luis Guillermo Solís, académico del Partido Acción Ciudadana. Mucho se podría hablar de este resultado, sin embargo creo que es importante ver un poquito más atrás del día de las elecciones, y detenernos en el citado debate.

En esa ocasión, además de los mencionados candidatos, se presentaron José María Villalta, del Frente Amplio, Rodolfo Piza, del PUSC, y Otto Guevara, del Partido Libertario, quienes por espacio de tres horas respondieron a todo tipo de preguntas de parte de un panel de excelentes periodistas, así como también al interrogatorio de sus propios compañeros candidatos. Un formato de comunicación pública que no dio lugar a la menor duda sobre la transparencia y justicia para todos los participantes.

Todos enfrentaron una avalancha de preguntas, dando las mayores muestras de respeto en el debate, a ratos controversial, a ratos incómodo, pero del que podemos extraer varias lecciones de civismo y tolerancia.

Tratando de ser breve y sin ánimos de entrar en comparaciones, que se tornan siempre odiosas, pienso que se pueden extraer tres lecciones, que para los que pensamos que la democracia representativa es la mejor forma de gobierno es importante tener en cuenta. Creo que si bien es cierto la democracia costarricense no es perfecta, por cercanía y por historia es oportuno detenerse y reflexionar sobre cómo se presenta, ante la ciudadanía, su ejercicio, sobre todo de cara a una justa electoral.

La primera lección es la importancia del acceso de todos los votantes a la información de primera mano sobre las propuestas y planes de los propios candidatos. Así como la oportunidad que tuvieron de aclarar públicamente todos, en mayor o menor medida, una serie de señalamientos y acusaciones. Ejercicio fundamental para que una democracia sea efectiva y verdadera.

La segunda lección es que pese a que sobre varios de los candidatos penden dudas y hasta severas acusaciones legales, estos no tuvieron el menor reparo para presentarse ante los tribunales de la opinión pública, despojados del miedo y armados de argumentos y serenidad, pese a la avalancha de preguntas difíciles y cuestionadoras.

La tercera lección es sobre el papel de la prensa en una democracia. Con verdadero profesionalismo, objetividad, y sin “tapazos”, los hombres y mujeres de prensa ejercieron ese cuarto poder teniendo como norte su deber hacia los ciudadanos de que se informaran de la mejor forma posible. Una prensa que se nos presentó responsable, comprometida con la verdad y no sesgada ni tratando de ganar puntos personales por televisión.

Qué bueno hubiese sido que todos pudiéramos haber visto este ejercicio democrático, ver como las diferencias en los puntos de vista y el debate honesto es posible en un marco de respeto y de responsabilidad para con los electores. Al margen de los resultados, creo que ganó Costa Rica entera. Repito, claro que la democracia costarricense es imperfecta, pero este debate impecable nos demostró que si se pueden hacer bien las cosas, solo se trata de voluntad y compromiso para con la patria y para con los ciudadanos. La autora es periodista docente de Thomas More Universitas.

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COMENTARIOS

  1. el carolingio
    Hace 13 años

    Muy buen escrito Sra.,es que como se ha dicho ya en muchas oportunidades Costa Rica tiene otro tipo de gentes,son hispanos tambien pero quieren su pais y creo que otros valores morales que los nicas no tenemos,antes repidiabamos el oportunismo de los somocistas y venimos a caer en lo mismo,deshonestidades ,cinismos,violaciones de leyes etc,etc,

  2. Lucas
    Hace 13 años

    Excelente articulo. Costa Rica tiene personas muy diferentes en sus valores civicos, politicos y morales. En Nicaragua las personas son como decia alguien, gente con corazon de metal, se mueven mas por sus intereses personales, mezquinos y corto placistas y es por eso que terminan siempre mal.

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