En muchos países donantes de Nicaragua, como los de la Unión Europea, se ha aprobado legalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo y los Organismos No Gubernamentales (ONG) que funcionan en base al financiamiento y las directrices de estos países, tienen sus agendas definidas en esta materia. En Costa Rica, recientemente se aprobó, según ellos por error de los legisladores, una reforma constitucional aprobando este tipo de uniones.
En los Estados Unidos de Norteamérica, 17 de los 50 estados que conforman la unión ya han aprobado el matrimonio homosexual, y no está largo el día en que la totalidad de los mismos sigan el mismo camino. De todas formas son tiempos bíblicos que nos profetizan que llegará el día en que a lo malo se le diga bueno, y a lo bueno, malo. No puede prosperar un país, mientras no preserve su moralidad social, con base en la moralidad cristiana y los preceptos bíblicos que nos enseñan a vivir el día a día en obediencia.
Al igual que muchos ONG, la actual administración norteamericana, del Partido Demócrata, se define “progresista” y defensora de la igualdad, entendiendo lo mismo como legalizar el pecado, aprobar leyes que violan los mandatos divinos y las creencias de la mayoría del pueblo, cristianos, católicos y evangélicos. Los que somos bautistas no profesamos con sus creencias libertinas. Ellos condicionan la ayuda, el financiamiento es provechoso siempre y cuando no sea a cambio de que nos impongan sus ideales desviados: matrimonio gay, aborto, agresión de los grupos lésbicos contra la autoridad patriarcal y los valores morales tradicionales de la familia, legalización de drogas, sexo libre.
Los mismos que se erigen en defensores de los derechos de los enfermos de SIDA, a la vez promueven entre la juventud el sexo libre, el uso de los preservativos, condones, que no evitan al ciento por ciento el contagio del virus del VIH-SIDA. La mejor medicina es la abstinencia y la fidelidad matrimonial, contra la promiscuidad y el sexo irresponsable. En África nacen anualmente 400,000 niños infectados de VIH, y aun así, los promotores del sexo libre y el “preservativo”, continúan con sus campañas irresponsables.
En el caso de la defensa de los valores morales, los que apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo forman parte de una red internacional muy beligerante y no van a descansar hasta lograr su objetivo en Nicaragua, como ya lo hicieron en Argentina, Uruguay y Chile; sin embargo, nuestra Constitución Política, en sus artículos 70, 72, 73 y 74, establece que el matrimonio legal es entre un hombre y una mujer.
La protección al matrimonio constitucional, es la última línea de defensa de la moralidad cristiana en Nicaragua. En mi caso, por iniciativa individual fundé un grupo virtual en la red social facebook, denominado: “No al matrimonio homosexual en Nicaragua”, basado en principios de fe, de libertad de conciencia y religiosa. Los padres no desean hijos con trastornos de identidad, hombres imitan mujeres, con enfermedades propias de la sexualidad contra natura, SIDA, hepatitis b, infección de heces fecales al torrente sanguíneo.
El autor es político liberal de derecha.
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