San José/ AFP
José María Villalta es un activista social, ecologista y abogado de 36 años que encarna la tradición de la izquierda de Costa Rica. También es diputado único del partido Frente Amplio desde 2010.
Su ascenso vertiginoso, en los últimos cuatro meses, está determinado según analistas, tanto por su juventud como por su desempeño legislativo, que le proyectó una imagen de político honesto y combativo, hasta convertirse en serio rival para Johnny Araya.
De contextura delgada, anteojos, bigote y barbilla que le dan un aire de intelectual, Villalta ha sido un diputado implacable en el control político y un orador fogoso y mordaz que con frecuencia genera polémica en el plenario legislativo. Sus allegados lo retratan como solidario, sensible ante la injusticia social, exigente y perfeccionista. Sus detractores lo acusan de excesivamente confrontativo y un tanto “ligero” en sus juicios.
El propio Villalta se describe como apasionado y tenaz, un poco terco, “trabajólico” e hipercrítico, condiciones que no le impiden disfrutar de paseos en la montaña y la playa o entregarse a la guitarra en sus ratos de ocio.
Su carrera política se remonta a la época de estudiante en la Universidad de Costa Rica (UCR), donde fue dirigente estudiantil. Más tarde, tras graduarse de abogado, trabajó en la defensa y representación legal de organizaciones de trabajadores y campesinos y se vinculó al movimiento ecologista, en el que militó hasta que fue electo diputado.
Quizá la experiencia más determinante de su trayectoria fue su trabajo como asesor del diputado José Merino del Río, electo para el periodo 2006-2010 por el Frente Amplio. Al lado de Merino, Villalta afinó algunas de las armas que luego lo llevaron al Congreso.
Merino falleció en octubre de 2012 a causa de una inesperada y agresiva enfermedad y Villalta tomó el liderazgo del FA, que comparte con la viuda de su mentor, Patricia Mora, sobrina del fundador del PC, Manuel Mora.
Estas raíces en la vieja izquierda costarricense parecen ser su punto débil en la actual campaña, pues sus rivales le acusan sin tregua de propiciar para Costa Rica un modelo al estilo del chavismo venezolano, aunque él dice que no quiere replicar modelos y prefiere instaurar un “socialismo a la tica”, de logros sociales que “el neoliberalismo ha venido desmoronando”.
Nació en el seno de una familia de clase media, católica (aunque no es practicante). Su madre, de raíces peruanas, y su padre se divorciaron cuando tenía cuatro años. Villalta convive con una mujer que conoció hace 15 años y que tiene el mismo nombre que la actual presidenta, Laura Chinchilla. Ambos tienen en común un niño de dos años y otro que, cuenta, “viene en camino”.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A