El árbol de las pasiones

Otra figura representativa de los grupos que surgieron en la década de los sesenta es Francisco de Asís Fernández, quien formó parte del grupo literario Los bandoleros de Granada. Posteriormente fue un animador del célebre Grupo Praxis de tan relevante influencia en nuestras artes plásticas contemporáneas. Poeta y narrador, ha incursionado también en el ensayo y el teatro.

Otra figura representativa de los grupos que surgieron en la década de los sesenta es Francisco de Asís Fernández, quien formó parte del grupo literario Los bandoleros de Granada. Posteriormente fue un animador del célebre Grupo Praxis de tan relevante influencia en nuestras artes plásticas contemporáneas. Poeta y narrador, ha incursionado también en el ensayo y el teatro.

Su primer libro de poemas se publicó en México, en 1968, bajo el título A principios de cuentas . Le siguieron La sangre constante (1974) y En el cambio de estaciones (1981). En 1985 publicó una antología de la Poesía política de Nicaragua . En 1986, la Editorial Nueva Nicaragua reunió su producción poética de veinte años (1962-1986) bajo el título Pasión de la memoria .

“Poesía plástica, festiva, dice su editor, donde la imaginación, la exaltación de la carne y sus placeres, el amor familiar, la confesión y la embriaguez no ahogan la reflexión, la denuncia de la realidad político-social. Poemario en verso y prosa. Inventario de corrientes literarias y técnicas”.

Francisco de Asís publicó, como parte de la Colección Cultural del Banco Nicaragüense, los nueve extraordinarios poemas que integran su Friso , uno de los libros de poesía más bellamente editados en los últimos años, todo él ilustrado por el maestro Orlando Sobalvarro, donde nos revela su Ars poética, su Ars Amandi y su Ars moriendi.

En 1998, el Centro Nicaragüense de Escritores le editó el poemario Árbol de la vida con una introducción de Gioconda Belli, en la cual esta afirma que el Árbol de la vida de Francisco es un ceibo sólido y florido.

“Yo le rindo mi sombrero alado de margaritas inventadas a este poeta nicaragüense que se llama Francisco de Asís Fernández, volador granadino desde las altas torres de Xalteva y La Merced; espíritu de la poesía que se pasea en coche por las empedradas calles del paisaje literario de nuestro país, y que reparte, sin arrepentimientos, su amistad, su sonrisa, su alegría para los amigos y el amor feroz, imperecedero por la poesía, el único y verdadero bálsamo contra todos nuestros infortunios”, decía la poeta.

Francisco de Asís también reunió toda su poesía en el libro Celebración de la inocencia . Al valorar la obra de Chichi Fernández, el poeta Fanor Téllez nos dice que su Ars poética está “signada por una constante voluntad de cambios formales y visiones, procurando para el lector el reencuentro con un De Asís vario y unitario en la inconfundible modulación de su voz”.

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