Ocurrió hace quince años, cuando creía que la vida consistía en disfrutar de una distinguida posición social, estableciéndome en notables puestos a nivel empresarial y político de Nicaragua. Desde ese abolengo arrastré a mi vida los vicios del alcoholismo y casanova, convirtiéndome en un blasfemo y ateo empedernido. Sin embargo, el encuentro que tuve con Jesucristo, a través de una oración, cambió instantáneamente el rumbo de mi vida.
Verdaderamente un milagro se ha gestado en mi ser, que después de ser el primero de los pecadores, Dios, por medio de su Espíritu Santo, logró esa transformación. Los que me conocieron en el pasado, pueden corroborar el verdadero cambio, el nuevo nacimiento que he experimentado.
Después de caminar 40 años de mi vida de una manera desordenada y solitaria, Jesucristo me hace disfrutar de una vida abundante, en paz, gozo, plenitud, esperanza y propósito. Gozando de una íntima relación con Él, entregándole completamente mi corazón, alcanzando una comunión lo suficientemente cercana para entender quién es Él. Que Cristo viva en mí, como decía San Pablo, es amarle con todo mi ser y permitir que Él me ame.
El desprenderme de las ataduras del mundo y dejarme guiar por la Gracia del Espíritu Santo provocó en mí un inmenso amor por Cristo. Estoy enamorado de mi Señor Jesús, como quien entrega y confía su corazón al amor de su vida. Mi Dios ocupa todos mis pensamientos, siento un manantial de gozo en su presencia y busco conocerlo plenamente. Quiero refugiarme en Él. Siento que al fin me he conectado con alguien con una profundidad que siempre soñé alcanzar. Mi corazón ha encontrado un hogar. Y es así que Dios quiere que nos sintamos en su presencia.
Hoy camino con Jesús, le confío cada despertar y anochecer, cada pensamiento, palabra y acción. En mi diario vivir su presencia es mi sustento, no quiero hacer mi voluntad, pues quiero agradarle y entregarle cada uno de mis proyectos.
Es Cristo quien me amó primero, es por ello, que desde mi conversión el Señor me ha llamado al ministerio de la evangelización por eso desde la Asociación Cristiana Jesús está Vivo, utilizamos todos los medios de comunicación disponibles para dar a conocer las maravillas que Dios puede hacer para todo ser humano que lo reconozca como su Señor y Salvador.
Afortunadamente, hoy en día podemos proclamar la buena noticia de que Jesucristo es el único camino, verdad y vida que puede ofrecernos un amor incondicional que sobrepasa cualquier entendimiento.
Un cristiano no puede reflejar un semblante melancólico, pues estaría demostrando su lejanía de Dios. Y como bien lo expresa la hermana Glenda en una de sus composiciones, “si supieras como te ama Dios, dejarías de mendigar amor”.
De modo que hago propio lo mencionado por el apóstol San Pablo en su carta a los romanos: no existe tribulación, angustia, persecución o peligro que me pueda separar del amor de Cristo. Pues estoy seguro que ni la vida ni la muerte, ni ángeles ni potestades, ni lo alto ni lo profundo, me apartarán de Él. Pues antes de todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por eso queridos hermanos, para mí Jesucristo está vivo y les ama, y seguimos en campaña porque hay almas que salvar. El autor es Presidente de la Asociación Cristiana Jesús está Vivo.
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