Desde la caída del muro de Berlín, no existe otro ejemplo en el mundo que contraste tan cerca y de una forma tan evidente, dos sistemas políticos y económicos opuestos en poblaciones étnicas que no solo comparten la misma raza e idioma, sino también la historia y cultura.
Capitalismo y socialismo, democracia y dictadura, divididos únicamente por el imaginario paralelo 38, demuestra lo que cada sistema puede hacer por sus pueblos en un lapso de tiempo relativamente corto, desde 1948 en que se da la división norte-sur, territorios ocupados por los soviéticos y estadounidenses, respectivamente.
Esa raya divisoria de la frontera es visible incluso en las fotos satelitales nocturnas tomadas desde el espacio que uno puede observar al buscarlas en Google, en donde se aprecia un sur iluminado como árbol de Navidad y un norte muy oscuro, con pequeños parches blancos, que denota la poca actividad económica porque la luz es sinónimo de progreso.
Con la declaración y eslogan oficial, y ahora reforma constitucional, de que somos un estado “socialista”, todo pareciera indicar que la máxima aspiración del gobierno de Ortega es vernos en el espejo de Corea de Norte, país donde desde 1948 (hace 66 años) solo han habido tres gobernantes: Kim Il-Sung (venerado “Presidente Eterno”), quien fuera sucedido por su hijo Kim Jon-Il, quien a su vez, fue sucedido por su hijo, actual “Líder Supremo”, Kim Jon-un, joven nieto de Kim Il-Sung. Es decir, políticamente Corea del Norte es una monarquía y si por la víspera se saca el día, podemos esperar que cuando fallezca Kim Jon-Un, le sucederá su hijo en el trono.
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En contraste, durante el mismo período, en la República de Corea del Sur han transcurrido 11 presidentes electos democráticamente en 18 períodos presidenciales (algunos de ellos han sido re electos).
Corea del Norte es el ejemplo clásico de una dictadura stalinista desfasada, donde impera el culto a la personalidad en niveles nunca antes visto en la historia de la humanidad, cada uno de los tres miembros de la dinastía de los Kim ha sido idolatrado y venerado como un dios, tanto en vida como después de su muerte.
Pero si el contraste en lo político entre las dos Coreas es abismal, mucho más profundo lo es en las comparaciones en el ámbito económico y militar. Mientras Corea del Sur tiene la 13 economía más grande del mundo y está clasificado por la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario como “país desarrollado” con un Producto Interno Bruto (PIB) de 1,640,963 millones de dólares, lo que le da un ingreso per cápita de 20,591 dólares anuales, Corea del Norte tiene un PIB de 40,000 millones de dólares (41 veces menor) lo que da un PIB per cápita de 1,600 dólares. Como referencia, el PIB per cápita de Costa Rica, tiene un PIB de 58,822 millones, lo que da un PIB per cápita de cerca de $$12,000, o sea al menos 10 veces mayor que el de Corea del Norte.
Las marcas de productos manufacturados en Corea del Sur, como: Samsung, Kia, Hyundai, Daewoo y otras, están saturando los principales mercados mundiales de Estados Unidos y Europa y compitiendo favorablemente con productos fabricados en Japón, Estados Unidos, Europa y Asia.
En cambio a Corea del Norte solo se destaca plano internacional por ser una potencia nuclear emergente, que amenaza constantemente a los Estados Unidos, Japón y sus propios hermanos coreanos del sur, con iniciar una guerra termonuclear. De acuerdo con diferentes fuentes de control de armas nucleares, el stock nuclear de Corea del Norte es entre 8 y 27 cabezas nucleares de plutonio, que instaladas en cohetes balísticos de mediano alcance bien podrían alcanzar Japón. Además, es el estado más militarizado del mundo, posee un ejército de 9,495,000 soldados en reserva y 1,210,000 soldados activos, lo que lo hace el cuarto ejército más grande del mundo, solo superado por los de China, Estados Unidos y la India.
En suma: Corea del Norte ha concentrado todas sus energías, su riqueza, su ingenio humano en convertirse en una sociedad militarizada y una potencia nuclear, en cambio Corea del Sur ha concentrado todos sus esfuerzos en convertirse en una potencia económica y la brecha económica que se ha abierto entre estas dos sociedades étnicamente similares, es abismal.
Socialismo trasnochado y capitalismo, dictadura y democracia cara a cara en la península de Corea, demostrando cada sistema político y económico en tan solo 66 años, lo que puede lograr por sus respectivos pueblos: ¿a cuál queremos o aspiramos parecernos? El autor es diputado a la asamblea nacional.
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