Nicaragua, según analistas mundiales, está ubicada como el país con la tasa de fecundidad en adolescentes más alta y el segundo más pobre de Occidente. Son muchos los titulares que abordan esta problemática humana, pero muy pocos los que aportan elementos para reducirla de manera efectiva.
A nivel social se conoce que las jóvenes que son madres, se ven expulsadas de sus hogares y escuelas, sin poder tampoco encontrar un sitio en el mundo de los adultos. Abandonan los beneficios de la adolescencia, entre ellos la oportunidad de una adecuada formación profesional, dificultando las posibilidades de un trabajo que les permita retomar sus proyectos de vida.
Debemos hacer conciencia en que la etapa adolescente necesita estar acompañada de un entorno, que incluya ciertamente procesos educativos integrales en cada fase del desarrollo, pero también dispositivos sociales, con el involucramiento del Estado, la comunidad, la familia, instituciones basadas en la fe y otras organizaciones, para velar por el bienestar y futuro de adolescentes y jóvenes.
El Ministerio de Salud impulsa la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, con el lema: “Actuar hoy, para asegurar un futuro mejor para todos”, basada en nueve objetivos, entre estos: la promoción de una sexualidad responsable y sana, impulsando el acceso universal a la educación de la sexualidad integral y científica, en un marco de derechos, acorde con la edad y cultura, fomentar las decisiones informadas y responsables de las personas en la selección y uso de métodos anticonceptivos mediante la oferta de servicios de planificación familiar accesibles y de calidad.
El Ministerio de Educación ha implementado la guía de consulta Educación Integral de la Sexualidad. Sin embargo, ambas estrategias carecen de asignación presupuestaria, monitoreo, evaluación y seguimiento en la calidad de su implementación.
Para ser más efectivos en la implementación de estrategias nacionales qu
e disminuyan las altas tasas de embarazo en adolescentes, se necesita mayor participación ciudadana. Se debe alentar mayor involucramiento de los padres como fuentes fundamentales de información, modelos de conducta y valores, lo cual influye en el desarrollo sexual de sus hijos e hijas.
Los docentes tienen un importante rol que desempeñar para promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos, para prevenir el VIH, las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Los líderes religiosos, por su carácter formativo y como tomador de decisiones, deben abordar los temas de sexualidad integralmente con la feligresía. Los jóvenes deben ser promotores de la educación sexual y tener comunicación más efectiva con su pareja, sin perder la perspectiva de sus metas y sueños para el futuro. Corresponde a los medios de comunicación publicar mensajes de alta calidad basados en derechos, libres de críticas, prejuicios y estigma.
Esta sinergia creará un entorno seguro en el ejercicio de la sexualidad de los adolescentes, contribuyendo a disminuir los índices de embarazos en Nicaragua y alcanzar mejores condiciones de vida para nuestros jóvenes. La autora es responsable de Salud Sexual Reproductiva de PROFAMILIA.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A