Saúl Martínez
Un legendario ceiba, con más de 50 años, frente al Hotel Los Farallones, fue tumbado el atardecer del jueves por cuadrillas de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), uno de varios árboles de diversas especies que han caído a punta de motosierras.
El propósito, dijo un integrante de la cuadrilla, es evitar daños en la red eléctrica de la vía de circunvalación. “Al árbol de ceiba le habíamos cortado las ramas hace un año y ahora de nuevo le habían crecido, entonces se decidió cortarlo”, dijo el trabajador.
Representantes de la Unidad Ambiental Municipal de Chinandega se acercaron al sitio y constataron ayer a las 10:00 a.m., supuestamente un permiso firmado por autoridades ambientales de Managua, el cual no fue mostrado a los periodistas.
Noel Romero, bombero chinandegano, se mostró ofendido con el corte que se lleva a cabo. “Pueden solamente desramar, pero están cortando los árboles antiguos, así cortaron un madroño en la salida del bulevar este del Colegio San Luis”, dijo.
Los taxistas que pasaban ayer en el trayecto de tres kilómetros, comprendido de la antigua desmotadora Melas a la Rotonda Monumento Al Trabajo, lanzaban improperios a la cuadrilla.
“Esto es un desastre, se está matando el ambiente, aquí tenemos delegado para nada, ¿dónde está el presidente que dice que cree en el medioambiente y debe arborizarse el país?, independientemente que venga una carta de Managua, somos aquí nosotros los chinandeganos que vamos a sufrir”, clamó el conductor Julio César Espinoza.
Brenda Rivas cumplió dos años de vender hot dogs, gaseosas y dulces, bajo dos arbolitos de nim frente al consulado costarricense, vecinos además, del Colegio Sagrado Corazón de Jesús y del cuartel de bomberos federados.
A doña Brenda se le salieron las lágrimas al ver que caían los arbolitos y se acababa la sombra en la que se refugiaban estudiantes y transeúntes.
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