A pie, bus, moto, bicicleta o carro, en hora pico fácilmente la ciudad se convierte en caos por muchos detalles mal instituidos. Poco o ningún resultado en las acciones y campañas de concienciación realizadas, por lo tanto se requieren renovados esfuerzos y métodos más efectivos. Tener ciudadanos y ciudades organizadas es la base de una vida agradable, por lo que es importante señalar, alertar y abordar oportunidades de poner atención. Después de todo, es resultado de un esfuerzo.
A pie: Tomar el bus es una odisea. Cruzar calles es un laberinto. Caminar es atravesar senderos, basura, charcos, correntadas e inseguro, etc.
En moto: Se avanza entre carros y malas maniobras; en cada semáforo o alto, un ejército de motos se adelanta a primera fila, cruzan la luz roja. No usan el carril adecuado. Los buenos conductores de motos se ven opacados.
En carro: El tráfico continuo y normal se estanca a cada instante por actitudes equivocadas de buses, taxis y particulares, de una serie de malas maniobras o conductas que obstruyen el flujo y se agranda por choques, por semáforos que no funcionan o porque se realizan trabajos en mal momento alterando el flujo.
Impera la ley de nadie, donde la fuerza y el desorden dominan; el desorden contamina otras actividades de la vida diaria. Las áreas comunales, aceras y esquinas están tomadas por ciudadanos. Pareciera que toda la población y las autoridades están resignadas a perder la batalla. Algunos consideran la causa a falta de educación, pero los ciudadanos que viajan a otros países rápidamente se adaptan a las reglas de orden, sanidad y organización comunitaria de cada país.
La solución es un trabajo en equipo de varias instituciones y cada institución debe contar de una estructura eficaz de planificación, trabajo y cumplimiento, es decir, que en materia de administración y organización deben ser eficientes, solo así es posible ejecutar proyectos que involucra a varios; la descoordinación se observa cuando se hace un arreglo en la red del agua, eléctrica, comunicación, etc., nunca completa el trabajo y queda a medias.
Estos y otros temas básicos o primordiales de una comunidad ya son superados en muchos países, pues esta falta de organización socava a la sociedad y el medioambiente de la nación; consolida el círculo de la pobreza e ineficiencia. Y a largo plazo corroe un país, que con el paso de los siglos pueden desaparecer y ser absorbidos por otros Estados más organizados.
Esta realidad es obstáculo para una ciudad bonita y tranquila. Es necesario replantear la estrategia, porque a pesar de los esfuerzos de mejorar en ingresos económicos y a la fuerte inversión social, los retos continúan o se agravan más; pareciera que el lograr buenas costumbres que hacen la vida agradable es un nudo difícil de desatar o desenredar y es como llenar de agua un barril sin fondo.
Urge no claudicar y luchar como comunidad y país, para alcanzar la capacidad de organizar y resolver estos temas básicos, pues solo así resultará posible y menos complicado otros desafíos más complejos que implica el camino hacia nuevos retos de progreso y grandeza; por esta razón, el vivir agradable es la base del desarrollo. El autor fue presidente cámara de comercio de nicaragua.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A