Querida Nicaragua: Es una pena que haya tanta gente que habla y tan poca gente que haga. La política es una ciencia inexacta donde las cosas casi nunca salen como uno quisiera. Hay en la política asuntos imponderables, caracteres diferentes, hombres tercamente aferrados al poder, otros con ansias infinitas de llegar.
Hay también en la política gentes que se mueren por ser diputados o ministros, o funcionarios de cualquier orden, o embajadores, o cónsules.
Hay también, aunque sean los menos, políticos interesados en el bienestar de la nación. En la política hay de todo. Pero hay políticos que solo hablan y no actúan.
Los que hablan y hablan son los que más abundan. En todos los ambientes dan sus opiniones y se convierten en analistas políticos de la noche a la mañana.
Sobre todo critican, critican y critican. Que qué barbaridad, que toda la oposición anda peleando, que no se pueden unir, que como quieren ganar desunidos, que todo eso fortalece a la dictadura del orteguismo, etc. etc.
En lugar de hablar tanto, deberían buscar cualquier partido político donde afiliarse y le estarán haciendo un favor a la democracia. Pónganse a la orden, y comiencen a trabajar en política, ya que ustedes mismos dicen que los políticos nuestros son un desastre. La mejor manera de hacer buena política es haciéndola, no hablando mal de los políticos.
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El orteguismo, que es ya un gobierno autoritario donde un solo hombre maneja todos los poderes del Estado, no es solo un producto de los políticos de nuestro país. El orteguismo es un producto de todos nosotros. Todos, apoyamos con entusiasmo aquel hermoso movimiento que según nosotros terminaría con la era dinástica del somocismo. Algunos sufrimos ataques feroces de la Guardia de Somoza, destrucción de las plantas transmisoras de Radio Corporación, multas por programas que no le gustaban a la oficina de censura del Gobierno, persecución y amenaza constante.
Y mucho hablábamos de los políticos. Vimos a los conservadores peleando contra los liberales, vimos a los conservadores zancudos haciéndole el juego a la dictadura somocista, tal como hoy estamos viendo a ciertos borregos haciéndole el juego a la dictadura. La historia de Nicaragua parece ser repetitiva. Siempre estamos tropezando con la misma piedra.
Pero el remedio para cambiar la historia no es hablar, ni criticar, ni decir tal o cual político no sirve. El remedio es trabajar en política, estudiar política, conocer la historia política de nuestro país, no repetir los errores del pasado.
Hay que buscar una nueva forma de hacer política, una nueva forma para que el pueblo comience a apreciar a los políticos. O fundar un nuevo partido con todos los inconformes que ahora, según las encuestas, repudian a todos los partidos y el pueblo comenzará a querer a sus políticos nuevos, cuando vea que estos se preocupan y trabajan por el bien común, que es la forma más noble y cristiana de hacer política.
La política no es el arte de ir a buscar un cargo público, un premio de la lotería. Eso no es hacer política. La política es el noble arte de buscar un cargo público para servirle a la patria, para hacer la felicidad del pueblo, para terminar con la tragedia del desempleo, del subempleo, de la miseria galopante de nuestra gente, del desastre de la educación donde la inmensa mayoría de estudiantes no califican para entrar a la universidad..
Se debe hacer política para eso y no para meter la mano en las arcas del Estado. Y todos tenemos la obligación de hacer política si queremos a nuestro país. Porque son los políticos quienes luchan por llegar al poder y solo desde el poder se puede reformar un país y hacerlo próspero, tranquilo, democrático, pacífico Es duro trabajar en política, pero es necesario por el bien de la patria. El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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