Eduardo Lovo
El cáncer es una enfermedad endémica que afecta a todas las sociedades del mundo, no tiene mayor respeto por edades ni sexo ni condiciones económicas, todos estamos expuestos. La pregunta es ¿por qué o de qué se muere la gente que tiene cáncer?
El cáncer como tal es la multiplicación anormal de células del cuerpo humano que lo hacen porque dejan de obedecer las leyes naturales a las que se apegan las demás. Se multiplican sin fin, encuentran la manera de ser inmortales, evitan detección por nuestro sistema de alerta interno (sistema inmunológico) y finalmente migran, se van a otros lados del cuerpo sembrando hijos (metástasis). Mucho de lo que los oncólogos tratan día a día es el tumor original por medio de cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero lo que acaban tratando antes que la mayoría de pacientes muera son las metástasis. Por ende es el regreso (recurrencia) de la enfermedad y las metástasis lo que acaba matando al paciente con cáncer.
Cambiando paradigmas con la radiocirugía. Hace algún tiempo las metástasis en el cerebro marcaban el principio del fin, de hecho en muchos países en donde la oncología no ha avanzado de gran manera efectivamente marca el punto final de la enfermedad y estos pacientes generalmente son enviados a su casa con calmantes para el dolor y convulsiones a pasar sus últimos días. Durante los noventa y mediado del 2000, muchas cosas comenzaron a cambiar en el mundo oncológico ante las metástasis cerebrales, la radiocirugía cerebral (una técnica muy sofisticada de radiación que concentra gran cantidad de energía en el tumor y logra destruirlo, en un solo día, sin dolor, sin incisiones y de manera ambulatoria) demostró que tan útil realmente era. En el 2006 demostró poder controlar las metástasis en el cerebro a un 95 por ciento, reduciendo drásticamente la gente que fallecía por esta causa y logrando prolongar la vida de los pacientes. Esto fue muy importante en oncología porque devolvía el paciente al médico oncólogo para que pudiera intentar controlar la enfermedad original (primario) con quimioterapia y que los radioterapeutas comenzaran a investigar sobre la utilización de radiocirugía en otras partes del cuerpo fuera del cerebro.
Nuestra experiencia con radiocirugía cerebral y corporal ha sido dulce y amarga. Dulce porque efectivamente las respuestas de control que hemos logrado en metástasis cerebral han sido prácticamente del 95 por ciento. Pero también ha sido amarga porque nos ha tocado ver en algunos casos la enfermedad primaria avanzar en algunos pacientes también.La radiocirugía cerebral ha significado una luz de esperanza y un probable cambio de paradigma que ya está siendo visto en otros lugares, busca dar tiempo para cambiar una enfermedad oncológica en una enfermedad crónica, mientras la cura no exista. La esperanza de que la enfermedad oncológica se vuelva crónica se va acercando cada vez más con la utilización de modernas herramientas de radiación y avances en la quimioterapia, hay que recordar que muchas enfermedades inicialmente o rápidamente letales se han vuelto crónicas, tales como el HIV, la insuficiencia renal crónica, la insuficiencia cardiaca entre otras.
¿Qué hace falta en nuestras latitudes? Probablemente concienciación e información en nuestros pacientes y nosotros mismos como médicos sobre lo que ahora es posible, el tratamiento del cáncer está en continua evolución al igual que el resto de la medicina. Las tasas de curación varían de país a país pero oscilan entre el 30 y 70 por ciento. Tenemos que esforzarnos por alcanzar ese 70 por ciento, sociedades en donde la enfermedad comienza a verse ya no como una sentencia de muerte o de incapacidad sino más bien como una enfermedad crónica que requiere de tratamientos avanzados para su cura o su control. El fracaso a un tratamiento contra el cáncer no significa que no existan otros, es la responsabilidad de los centros de cáncer informar a los pacientes sobre otras alternativas de tratamiento que puedan existir.
El autor es neurocirujano y oncólogo. Director del Centro Internacional de Cáncer y del Instituto de Neurociencias del Hospital de Diagnóstico de El Salvador.