Los Gigantes de Rivas le dieron al Bóer una paliza 16 a 7 de la que pocos creen se podrá recuperar y quedaron a la orilla de coronarse en la Liga de Beisbol Profesional de Nicaragua, al poner la Serie Final tres juegos a uno.
Los rivenses disfrutaron del resurgir de Ramón Flores, quien disparó un jonrón que completó el infaltable ataque en el octavo inning, y del acierto de Gustavo Martínez como abridor, siguiendo la racha de buenas faenas que iniciaron Estrella, Candelario y Orozco.
Aún sin el estelar lanzador Carlos Estrella, quien fue operado ayer de una mano, los Gigantes buscarán rematar la serie con el dominicano Alexis Candelario, quien ha estado filoso en los playoffs. El Bóer tiene una última esperanza con su “as”, Carlos Teller, quien no ha perdido un solo juego en la temporada.
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En tanto, el Bóer una vez más vio fracasar a su bullpen, a los que se unió una terrible defensiva, mientras que la artillería no funcionó cuando aún podían rescatar el juego. La tribu no tenía ayer ningún argumento para ganar.
Los Gigantes, quienes están acostumbrados a arreciar su ofensiva en los cierres de juego, esta vez comenzaron a tronar desde temprano, con una carrera en el segundo, tres en el tercero y seis en el cuarto, para inclinar la balanza de una vez por todas. Un racimo final de seis carreras en el octavo mantuvo animadas las tribunas del estadio Yamil Ríos, de Rivas, en donde no alcanzaba una persona más.
Martínez fue el ganador con labor de seis entradas de cinco hits, dos carreras, tres bases y seis ponches.
Perdió Róger Marín, quien explotó en la cuarta entrada sin sacar out, así que en tres episodios completos admitió seis anotaciones. A los relevistas Logan Durán, Álvaro Membreño, Elvin García y Juan Serrano también les llovió palo.
Los Gigantes se soltaron con 13 hits, incluyendo el trancazo de Flores que coronó el segundo racimo de seis anotaciones. Randall Simon dio par de hits y produjo tres carreras, mientras que Raymond Serrano, Justo Rivas, Antenor López y el mismo Flores remolcaron dos cada uno. Juan Camilo fue el llanero solitario del Bóer, al irse de 4-4.
Así las cosas, el Rivas parece listo para rematar, pero el beisbol es tan impredecible que no se puede dar por muerto al Bóer.
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