Carlos Tünnermann Bernheim

El centenario de la muerte de Darío

El 6 de febrero de 1916, tras dolorosa agonía, falleció en León el renovador de la poesía y la prosa en español, Rubén Darío. Estamos a dos años de una fecha que Nicaragua debe conmemorar dignamente.

La Asamblea Nacional, en los próximos meses, debería aprobar una ley que cree una Comisión Nacional encargada de organizar la conmemoración. Para el centenario del nacimiento de Darío, el 18 de enero de 1967, el Congreso de la República de entonces estableció, desde agosto de 1964, una Comisión Nacional para organizar la celebración, que estuvo a la altura de tan importante efemérides. En el Presupuesto General de la República se estableció un Fondo Nacional, alimentado mediante partidas incluidas en el presupuesto del Ministerio de Educación. La Comisión Nacional organizó una semana de festejos, que se iniciaron el día 14 de enero y concluyeron el 21 de ese mismo mes de 1967, declarado “Año del Centenario de Rubén Darío”. El programa de festejos incluyó, entre otros actos, un Congreso Centroamericano de Academias de la Lengua; la colocación de la primera piedra del Recinto Universitario Rubén Darío, de la UNAN, y la inauguración del Museo y Archivo Rubén Darío, en León.

La Comisión invitó a los más eminentes estudiosos del legado dariano de diferentes países. La gran mayoría se hizo presente y quienes no pudieron hacerlo enviaron comunicaciones enalteciendo su obra, como fue el caso de Pablo Neruda y Jorge Luis Borges. La Comisión publicó, en diciembre de 1967, el Libro de Oro de la Semana del Centenario de Rubén Darío , que contiene no solo la crónica de los diversos actos conmemorativos sino también las conferencias dictadas por los ilustres visitantes, entre los que cabe recordar a Luis Alberto Sánchez, Jaime Torres Bodet, Erika Lorez, Guillermo Díaz Plaja, Arturo Uslar Pietri, Raimundo Lida, Augusto Arias, Enrique Anderson Imbert, German Arciniegas, Charles Aubrun, Giuseppe Bellini, Boyd Carter, René L.F. Durand, Francisco Monterde, Charles D. Watland y muchos más.

Con todo y lo brillante que fue la celebración del centenario del nacimiento de Darío, quedó una deuda pendiente con el poeta, que los nicaragüenses debemos pagar y aún no lo hemos hecho. La ocasión propicia sería el centenario de su muerte. Se trata de la publicación de sus Obras completas , que hasta ahora no se han editado. Son meritorios y dignos de reconocimiento los esfuerzos que en tal sentido han hecho varias editoriales, pero aún no se ha logrado la publicación de las verdaderas Obras completas de Darío.

Este esfuerzo debería asumirse como un compromiso nacional del Gobierno, la empresa privada, entidades culturales y especialistas. Si se pretende conmemorar dignamente el centenario del tránsito a la inmortalidad de Darío, nada más apropiado que hacerlo con la publicación de sus Obras completas . Para este propósito, sería preciso crear un fondo para financiar los trabajos y la edición. Por lo tanto, convendría constituir una comisión de especialistas, que quizás podría coordinar la Academia Nicaragüense de la Lengua, que reúne entre sus Miembros de Número y Correspondientes a varios de los más notables estudiosos de la obra de Darío.

Cabe recordar que en 1993 una reunión internacional de darianos, celebrada en Managua bajo los auspicios de la Fundación Internacional Rubén Darío, elaboró una propuesta de Obras completas de Rubén Darío en 34 volúmenes. Posteriormente, Jorge Eduardo Arellano y Pablo Kraudy prepararon otra propuesta que logra compactar las Obras completas en 17 tomos. En fin, el reto es muy grande, dada la riqueza y magnitud de la obra dariana, pero puede superarse si los trabajos se comienzan cuanto antes. El autor es jurista y escritor.

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