Lucydalia Baca Castellón
Aunque en Honduras hay temor de que el movimiento de carga en puerto Cortés se reduzca con la entrada en operaciones de la Naviera Mercante Nicaragüense (Namenic), en Nicaragua representantes del sector estiman que es prematuro calcular qué porcentaje de la carga local dejará de usar esa terminal.
Cortés junto con puerto Limón, en Costa Rica, son las opciones para la entrada y salida de carga, que compensan la falta de puertos en aguas del Atlántico nicaragüense.
El pasado 15 de enero el diario La Prensa de Honduras publicó una nota informativa titulada “Nueva naviera nicaragüense le quitará carga al puerto de Honduras más importante”, donde expresan la inquietud que genera el nuevo servicio.
Tras enfrentar algunos retrasos con la llegada del barco, Namenic inicia operaciones el domingo, con una nave de 500 TEUS (contenedores de 20 pies), que una vez por semana llevará carga desde Corinto y puerto Caldera en Costa Rica a puerto Balboa, Panamá, y a la inversa en el retorno.
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En Balboa la carga podrá tomar una embarcación que atraviese el Canal de Panamá para enrumbarse por el Atlántico hacia su destino final, o tomar el ferrocarril para llegar a ese océano y ahí tomar la nave que la lleve a su puerto de destino.
Según el director general de Namenic, Mauricio Irías, la ruta acuática que ofrecen reducirá hasta en 700 dólares por contenedor el costo del transporte de la carga, que actualmente es trasladada a Honduras y Costa Rica por vía terrestre.
La reducción del costo resultaría de que las tarifas acuáticas son más bajas, el traslado solo durará dos días, se evitarán los atrasos de las fronteras y se eliminarían los riesgos de asalto durante el recorrido de casi 1,500 kilómetros que hace la carga en las carreteras y con ello, los gastos adicionales en resguardo que actualmente tienen que pagar las empresas.
CÁLCULOS AÚN NO
Con todo y que la oferta es atractiva, Irías considera que no es fácil determinar cuánta carga nicaragüense dejará de demandar el servicio en la terminal hondureña, o de la costarricense, que hasta ahora acapara casi el 70 por ciento de la carga que sale del país.
Carlos Pérez Bermúdez, presidente de la Asociación Nicaragüense de Agentes Navieros (ANAN), coincide en que no se puede pronosticar el efecto que generará este nuevo servicio en la demanda de servicio en los puertos Cortés y Limón.
Según Pérez ya otra naviera ofrecía este servicio, pero era exclusivo para su carga, en cambio este lo ofrecerá a todas las navieras.
En cuanto al ahorro que podría generar esta nueva vía, Pérez estima que aún no se conoce la figura que Namenic usó y como cada naviera tiene sus propios cálculos de costos, “hay que sentarse a hacer números. Sin embargo, es lógico que una ruta que reducirá su componente terrestre tiene un ahorro sustancial. Así que quien use la ruta reducirá sus costos de transporte”, indica Pérez.
En cuanto a la elección de la forma en que se llegará al Atlántico en Panamá, Pérez explica que el ferrocarril puede resultar más barato. Sin embargo, esa elección depende de la conexión del puerto que tenga la naviera en Panamá.
Pérez dice que como ANAN apoya la iniciativa especialmente por ser una empresa nicaragüense, pero considera que “su éxito dependerá de la forma en qué mercadeen el servicio y de que resistan la etapa inicial que para toda empresa es difícil”.
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