El mexicano José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) desde hace casi cuatro décadas, falleció el jueves a los 82 años en una clínica de Los Ángeles en la que estaba internado desde meses atrás.
“Sulaimán falleció en Los Ángeles, después de estar enfermo unos meses”, dijo a la AFP Federico Enríquez, vocero del CMB, cuya sede está en Ciudad de México.
Sulaimán tuvo que ser intervenido quirúrgicamente a corazón abierto a inicios de octubre en una clínica de la Universidad de California en Los Ángeles. Recientemente había sufrido complicaciones de salud por la diabetes y otros padecimientos, explicó el portavoz.
El Consejo confirmó la muerte de Sulaimán, quien fue su presidente desde 1975, a través de un escueto mensaje en su cuenta de Twitter: “Lamentamos mucho informar el fallecimiento de nuestro queridísimo presidente, don José Sulaimán, descanse en paz”.
Algunos boxeadores también expresaron su pésame en las redes sociales. “Una gran pérdida. La más grande para el boxeo, estoy sin palabras, me uno al dolor de la familia Sulaimán y de la familia boxística”, escribió en Twitter el mexicano Jhonny González, campeón del mundo de peso pluma del CMB.
Durante su administración del CMB, Sulaimán impulsó varios cambios de reglas que contribuyeron a la protección física de los púgiles.
Además, desde noviembre de 2010 hizo suyo el récord de ser el dirigente con mayor tiempo ejerciendo como líder deportivo, marca que antes perteneció al español José Antonio Samaranch en el Comité Olímpico Internacional (COI).
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Entre ellas está la reducción en el número de asaltos de 15 a 12, la obligación de que los pesajes oficiales se realicen 24 horas antes de las peleas y la modificación de los guantes para que el pulgar quedara unido al resto del guante para evitar piquetes de ojos.
“Fue un líder en las medidas de precaución para los boxeadores. Los consideraba sus hijos y forzaba a los médicos para buscar las ideas en la protección de los peleadores”, comentó Lorenzo Soberanes, coordinador del Consejo Médico del CMB para Latinoamérica y países de habla hispana, y amigo de Sulaimán desde 1992.
“Con él se logró que el boxeo bajara al noveno lugar de mortalidad entre sus practicantes cuando hubo años en que estábamos en los primeros lugares junto con los deportes acuáticos, los de montaña y el motociclismo”, añade Soberanes.
A inicios de 2013, el propio Sulaimán comentó que en los años recientes murieron en promedio, dos boxeadores en el mundo, y contrastó ese número con los 20 que fallecían anualmente a causa de las lesiones provocadas por este deporte 50 años atrás.
Asimismo, el dirigente, reconocido como el generador de las grandes bolsas de dinero repartidas en las funciones de boxeo, aseguraba que la máxima cantidad que se llegó a dar en una pelea fue de “100 millones de dólares. 90 millones fueron para el ganador”.
De padre libanés y madre siria, José Sulaimán Chagnón nació en 1931 en Ciudad Victoria, en el Estado mexicano de Tamaulipas (noreste), fronterizo con Estados Unidos.
Fue en esa localidad donde durante su juventud Sulaimán se aficionó al beisbol y también incursionó en el deporte de los guantes como amateur en peleas preliminares de las funciones profesionales.
“Pero nos comentaba que no era muy bueno y decidió dejar de ser boxeador”, rememora el doctor Soberanes. Entonces, José se convirtió en réferi en la Comisión de Box de Tamaulipas, la cual dirigió posteriormente.
Luego se convirtió en empresario y se trasladó a la Ciudad de México donde conoció a dos personajes que serían fundamentales en su vida: el periodista y escritor Luis Spota y Ramón Velázquez, presidente y vicepresidente de la Comisión de Boxeo de la Ciudad de México.
Junto con Spota y Velázquez, Sulaimán Chagnón solicitó ante Adolfo López Mateos, presidente de México entre 1958 y 1964, el apoyo para darle forma al Consejo Mundial de Boxeo.
El CMB surgió formalmente en 1963 y José Sulaimán, miembro fundador, asumió el cargo de secretario hasta ascender a la Presidencia en 1975.
“Desde ahí fue reelegido cada cuatro años”, apunta Soberanes y agrega: “En la última convención (2013) nos dijo: ‘ya no quiero seguir, me siento cansado’, pero nosotros no le creíamos».
Aun así, Sulaimán fue designado presidente permanente del CMB, función que ostentó hasta el jueves, día de su fallecimiento.
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